Primer plano de perfil del ministro José Luis Escrivá con el dedo índice levantado

El futuro de las pensiones, en el aire: El Gobierno podría anunciar cambios pronto

La comisión parlamentaria del Pacto de Toledo solicita la revisión del plan Escrivá al creer que se aleja de las recomendaciones iniciales

El «plan Escrivá» de reforma de las pensiones va camino del naufragio. Aunque el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, creía que lo tenía todo bien atado, varios representantes de la comisión parlamentaria han mostrado su malestar por las últimas medidas planteadas por el Gobierno, que consideran una desviación de los acuerdos del Pacto de Toledo.

Varios diputados han solicitado a la presidenta de la comisión, la socialista Magdalena Valerio, una reunión para aclarar las polémicas medidas como la ampliación de la base de cálculo de las pensiones. Esto supone un giro importante en el futuro de las pensiones porque muestra la ruptura del consenso logrado el pasado mes de octubre en el Pacto Toledo.

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Un consenso que el ministro Escrivá entendió como aval suficiente para su ambicioso plan de reforma,a pesar de la polémica que han levantado sus últimas propuestas. Especial inquietud genera su intención de ampliar la base de cálculo a los 35 años: en un documento interno, su departamento reconocía que la medida conllevaría un recorte de hasta el 6% en las pensiones.

Esta y otras medidas han despertado una fuerte oposición dentro del propio Gobierno: el sector liderado por Pablo Iglesias lleva semanas enfrentado a José Luis Escrivá por esta cuestión. El malestar creciente en el Pacto Toledo por lo que consideran una desviación de los acuerdos pone contra las cuerdas al ministro, que podría anunciar cambios en breve.

La comisión parlamentaria aprobó hace unos meses una serie de recomendaciones que tienen que servir como guía al Gobierno para elaborar su plan de reformas. Estas medidas tienen que ser discutidas también entre los agentes sociales, algo que también está causando rifirrafes y que complica la viabilidad de las propuestas de Escrivá.

La gota que colmó el vaso de los miembros de la comisión fue el documento filtrado que demostraba la intención del Gobierno de ampliar la base de cálculo, aunque días antes el ministro lo había negado. Esta fue una de las propuestas enviadas a Bruselas en el marco de la reforma de las pensiones exigida para recibir a cambio los fondos de recuperación.

Se le agota el tiempo al Gobierno

Ahora, los miembros del Pacto de Toledo quieren conocer al detalle esta y otras medidas enviadas a Bruselas. Como el factor intergeneracional, un indicador con el que Escrivá quiere garantizar la sostenibilidad de las pensiones y que tampoco se encuentra en las recomendaciones consensuadas en el Pacto de Toledo.

El factor intergeneracional que el Gobierno quiere colar en la reforma supondría una revisión periódica de los parámetros del sistema para adecuar las prestaciones a la evolución demográfica y el equilibrio entre población ocupada y población pensionista. La redacción ambigua de este punto deja margen de negociación con agentes sociales y otras formaciones políticas, pero es previsible que acabe generando una nueva polémica.

Una de las características del plan de reforma de las pensiones es precisamente su ambigüedad. El Gobierno de Pedro Sánchez quiere poner en marcha cuanto antes las reformas exigidas desde Bruselas, y para ello necesita consensos entre las diferentes sensibilidades tanto dentro del Gobierno, como con otros grupos y los agentes sociales. La fórmula que ha encontrado es esa ambigüedad que, sin embargo, empieza a ser ya insostenible por la presión creciente tanto de Bruselas como de los partidos políticos en España.

El futuro de las pensiones, en el aire

Las recomendaciones aprobadas a finales de 2020 en el Pacto de Toledo han permitido poner en marcha, de momento, algunas medidas como la financiación vía presupuestos de los gastos impropios del sistema de la Seguridad Social. Estas transferencias ya han empezado en 2021 y se ha fijado como fecha límite el 2023.

Sin embargo, las recomendaciones del Pacto de Toledo también son ambiguas, y menos ambiciosas de lo previsto en un principio. En ella se incluye la recuperación del IPC como indicador de la revalorización de las pensiones, y la posibilidad de elegir los años más favorables de la vida laboral para el cálculo de la pensión, algo que beneficiaría a las carreras con agujeros por desempleo o precariedad.

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, mantiene de momento su pulso al sector de Podemos y pretende seguir adelante con su reforma. Pero la rebelión dentro del Pacto de Toledo le complica mucho las cosas, y podría obligarle a dar marcha atrás. Habrá que estar muy atentos a los posibles cambios que anuncie el Gobierno en breve sobre el plan de reforma de las pensiones, que sigue en el aire.