Investigación de la Guardia Civil por la desaparición de las niñas de Tenerife.

La Guardia Civil: 'Sabíamos perfectamente dónde estaban las niñas de Tomás'

Un exmiembro de los GEAS ha sido tajante tras el hallazgo del cuerpo sin vida de Olivia

Tras casi dos semanas de intensa búsqueda en el fondo del mar, la Guardia Civil empezaba a obtener los frutos con dos hallazgos que empezaban a confirmar las malas noticias.

La botella de oxígeno y la funda nórdica de Tomás Gimeno encontradas a más de 1.000 metros de profundidad hacían presagiar los peores augurios.

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Los investigadores tenían la zona de rastreo muy bien delimitada, siguiendo la última señal del teléfono móvil del padre de las niñas desaparecidas.

Sin embargo, las labores de búsqueda a bordo del buque oceánico Ángeles Alvariño no se antojaba nada fácil por la dificultad del terreno. La enorme profundidad y la gran cantidad de deshechos en una zona convertida en un vertedero marino complicaban mucho las tareas de los investigadores.

A pesar de ello, la Guardia Civil no cesó en su empeño de seguir inspeccionando las profundidades del mar. Trabajando a destajo las 24 horas al día, frenar la búsqueda no parecía una opción.

¿El motivo? Los investigadores estaban convencidos de que localizarían los cuerpos sin vida de las pequeñas en el fondo del mar. Una hipótesis sobre la que trabajan con más certezas que dudas, pese a que nunca llegaron a descartar otras posibles teorías.

La hipótesis del parricidio que la Guardia Civil barajaba desde el principio

Después de casi un mes centrando las labores de búsqueda en tierra, la Guardia Civil no tenía dudas de que la investigación tenía que trasladarse al mar.

Tras la desaparición de las pequeñas el pasado 27 de abril, las labores se centraron en el interrogatorio del entorno de la familia y la inspección de las propiedades de Tomás.

Desde su casa hasta el domicilio de sus padres, pasando por su vehículo y su lancha, que fue encontrada a la deriva y sin ocupantes en mitad del mar.

En aquel momento, todos los indicios ya apuntaban a la peor de las tragedias. Las pequeñas no habían sido vistas subir a bordo de la embarcación, pero su padre si había sido pillado con varios bultos y bolsas que levantaban todas las sospechas.

Durante una entrevista concedida este viernes en el programa de 'Espejo Público', un exmiembro del grupo especial de actividades subacuáticas era tajante al respecto.

«La prudencia les hacía no querer establecer la hipótesis del parricidio, pero sabían perfectamente que estaban ahí abajo», explicaba esta mañana Juan Ortega Machín, es exjefe de los GEAS. 

Sin descartar otras posibles hipótesis, la Guardia Civil desde el principio ya era consciente de que todo apuntaba al peor de los desenlaces. Aunque el secreto de sumario les impedía hacer públicos los indicios de la investigación.

Los investigadores buscan los cuerpos de Tomás Gimeno y la pequeña Anna

Juan Ortega Machín también ha querido dejar muy clara cuál es la línea de la investigación actual. Tras el hallazgo del cuerpo de Olivia, ahora las labores de búsqueda continúan para encontrar los cuerpos de Tomás Gimeno y la pequeña Anna.

Según prevén los investigadores, sus cadáveres no deberían estar muy lejos del perímetro delimitado y se descarta por completo que el padre pudiera haber huido con la hija menor. 

El agente de los GEAS explica que «está claro que los cuerpos de Anna y Tomás están cerca de la toma».

Además, señala que lo más probable es que el padre se haya suicidado lastrando su cuerpo al mar. Para ello habría utilizado un cinturón de plomo de 8 kilos que no se encontró en la embarcación.

La madre de las pequeñas está al corriente de la última hora de la investigación. Ahora, no le ha quedado más remedio que aceptar un trágico final que se negaba a creer.

Convencida de que su exmarido había dejado pistas falsas en el fondo del mar para despistar a los investigadores, Beatriz quería mantener la esperanza de ver a sus hijas con vida.