Yolanda Díaz (1971), ministra de Trabajo y vicepresidenta del Gobierno

Yolanda Díaz, nueva vicepresidenta del Gobierno: sus orígenes, su familia y sus gustos

La política gallega, actual ministra de Trabajo, es la escogida para relevar a Pablo Iglesias como vicepresidente

Yolanda Díaz se ha convertido en la nueva esperanza de Podemos para consolidarse en el Gobierno y dar la batalla por el espacio de la izquierda en las siguientes elecciones. Tras dejar el Gobierno de forma inesperada, Pablo Iglesias ha designado a la actual ministra de Trabajo como su sucesora en la vicepresidencia y en el partido.

El ascenso de Yolanda Díaz en Podemos y en el Gobierno ha sido fulgurante y está llamada a ser la candidata de la formación morada en las próximas elecciones generales en 2023. Te presentamos el perfil de Yolanda Díaz: quién es, de dónde viene, su familia, sus gustos, su carrera política y su secretos mejor guardados. 

Sus orígenes: una familia de izquierdas

Yolanda Díaz nació el 6 de mayo de 1971, hace 49 años, en el barrio de San Valentín, cerca del astillero de Navantia, en la localidad coruñesa de Fene. En este barrio obrero de la ría del Ferrol creció Yolanda, la pequeña de tres hermanos (dos varones y ella) en una familia de tradición sindicalista y de izquierdas.

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Su padre, Suso Díaz, era militante del PCE en la clandestinidad y llegó a ser secretario general de Comisiones Obreras en Galicia. El hermano gemelo de su padre, su tío Xosé Díaz, fue diputado del BNG en el parlamento gallego. A Yolanda le gusta recordar que cuando tenía cuatro años, Santiago Carrillo le besó la mano. Dice que ahí nació su vocación política, y cuando tuvo edad para hacerlo, se afilió al Partido Comunista.

En Ferrol están sus orígenes, pero ella creció en Santiago de Compostela. Fue al Instituto Rosalía de Castro y trabajó para pagarse los estudios limpiando casas, poniendo copas, de azafata y haciendo fotocopias. Ella misma asegura que Santiago le fascina por su halo místico. Si Ferrol es el materialismo, Santiago es el espiritualismo. Se siente hija de los dos. 

Su carrera política

En 2005, con 34 años, se convirtió en coordinadora general de Izquierda Unida en Galicia y se presentó a la Xunta, aunque no entró. En 2007 fue teniente de alcalde en Ferrol, cargo que compaginaba con su labor como abogada laboralista, y cinco años después fue escogida diputada en el parlamento gallego por Alternativa Galega de Esquerda (AGE).

Con suficiente bagaje político y tras la experiencia del 15-M que revolucionó la izquierda en España, Yolanda se presentó a las elecciones generales con En Marea. Entró en el Congreso de los Diputados como número dos por la provincia de Coruña. Después dejó la coordinadora de Izquierda Unida y empezó una intensa etapa en el Congreso, como parte de diferentes comisiones en el Congreso sobre asuntos económicos, empresa e industria.

Su personalidad política proviene de estas dos etapas. En la autonómica se forjó como una política aguerrida, famosa por su dureza y sus encontronazos con Alberto Núñez Feijoó. En la política nacional aprendió los entresijos de la política institucional.

Esto le permitió en enero de 2020 dar el salto al ministerio de Trabajo y Economía Social. Aunque no estaba en las encuestas, Pablo Iglesias convenció a Pedro Sánchez para que designara a Yolanda. Ella se negó, pero finalmente accedió «porque Pablo sabe que es el único al que no le puede decir que no».

Sus estudios y aficiones

Yolanda quería ser filóloga, pero acabó estudiando Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela. Después estudió tres masters en Urbanismo, Relaciones Laborales y Recursos Humanos. Al salir de la universidad entró a trabajar en un despacho de abogados, y después de colegiarse en 1998 abrió su propio despacho en Ferrol. 

Yolanda se define a sí misma como «muy gallega»: le gusta comer pero no cocinar, aunque lo hace y se le da bien. No le gusta la carne, excepto el jamón, y prefiere siempre pescado. No le gustan las redes sociales, e intenta evitarlas todo lo que puede. Es amante de la música de Shostakovich y de las historias de Julio Cortázar. Su pequeño rincón en el mundo es su biblioteca y su colección de vinilos.

El drama familiar de Yolanda Díaz

«Es el mayor palo que me ha dado la vida». Así habla Yolanda Díaz de su gran drama familiar, la muerte de su madre Carmela hace ocho años. Carmela Pérez era una trabajadora de la Ford y afiliada a Comisiones Obreras que contribuyó a forjar el espíritu revolucionario de su hija. Era su gran referente.

No se conoce el motivo del fallecimiento de su madre. Pero Yolanda la recuerda con un gran cariño, como una mujer «alegre y generosa». Su amor por ella es tan grande que le puso el nombre de su madre a su hija: Carmela. Los que conocen bien a Yolanda dicen que se parece mucho a su madre, y que ha heredado de ella sus mejores cualidades.

La familia, su gran pilar

Su gran pilar es su familia: Yolanda Díaz está casada y tiene una hija. El 15 de noviembre de 2004 se casó con Juan Andrés Meizoso, un dibujante técnico del Ferrol que es su mayor apoyo y del que dice estar muy enamorada. En 2012 nació Carmela, su hija y su gran ilusión en la vida. Yolanda fue la primera que llevó a su bebé en brazos a las reuniones, antes de que Carolina Bescansa e Irene Montero siguieran sus pasos.

Antes de ser ministra, Yolanda Díaz declaró al Congreso un patrimonio de 4.316 euros en su cuenta bancaria a medias con su marido, más un préstamo hipotecario que ascendería a los 168.284 euros. La pareja también posee una vivienda unifamiliar y dos vehículos, además del despacho de abogados que ella adquirió en 2003.  

Una gran amistad con Pablo e Irene

Pablo Iglesias fue asesor de Esquerda Unida en Galicia y allí conoció a Yolanda Díaz. Desde entonces, sus trayectorias políticas han seguido caminos parecidos y han establecido un vínculo muy especial. Cuando Pablo e Irene empezaron su relación, Yolanda también se acercó mucho a Irene Montero, con la que comparte además la experiencia de la maternidad.

Sin embargo, dicen que Irene Montero tiene un carácter muy difícil y que choca a menudo con el de Yolanda. También se rumoreaba que Irene se moría de celos por el ascenso fulgurante de Yolanda, que se ha confirmado con su designación como sucesora de Pablo Iglesias, un papel que siempre había estado reservado para Irene Montero.