Una mascarilla sobre una maleta

Habrá vacaciones en verano de 2021, pero con tres cambios a lo habitual

El año que viene será más fácil para viajar aunque seguirá habiendo algunos incordios que cambiarán la naturaleza de los viajes

Estos días todos los españoles tenemos la atención puesta en la Navidad. ¿Podremos celebrarlo en familia ¿Se cancelarán los eventos? ¿Se permitirán los desplazamientos? Mientras sigue la incógnita, algunos intentan mirar más allá, a la primavera y verano de 2021, y se preguntan si habrá vacaciones y cómo serán.

Tras un año de restricciones con muchos vuelos cancelados y con la mejora epidemiológica que se espera tras la llegada de las vacunas, en 2021 será más fácil viajar que en 2020. Se espera que despeguen más vuelos y los países vayan abriendo sus fronteras.  

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Hay motivos para el optimismo. Porque en septiembre de 2020, 115 de los 217 destinos en los que se fijó la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas ya habían relajado las restricciones para viajar. También por entonces las tasas de ocupación hotelera en todo el mundo se habían duplicado, pasando del 22% en abril al 47% en agosto.

El sector del turismo se agarra a la predisposición de la gente a viajar tras mucho tiempo encerrado. Según la página de búsqueda de vuelos Skyscanner, la demanda se acumula ya que las búsquedas aumentan a medida que los países van eliminando las restricciones a viajeros de otros países. En China los vuelos se acercan a los niveles de antes de la pandemia.

Tres cambios en los viajes

Sin embargo, también hay que ser conscientes de que en un primer momento viajar no será como antes. Aunque se levanten las restricciones, inicialmente los viajeros pueden notar algunos inconvenientes. Habrá tres grandes cambios que marcarán los viajes en 2021.

Menos y más largos

Primero, la frecuencia y la duración. Se prevé que en un primer momento los países que abran sus fronteras exijan a los viajeros una cuarentena larga. Eso dificultará los viajes cortos, porque una escapada de fin de semana se puede acabar convirtiendo en una mala experiencia de muchos días más. 

Algunos países ya han anunciado su intención de imponer estancias largas. Tailandia, por ejemplo, se muestra dispuesta a recibir turistas, pero con la condición de que se queden por lo menos 90 días. Eso llevará a que haya menos viajes, aunque más largos.

Turismo de proximidad

Segundo, la distancia. Porque los grandes países de destino tratan de compensar la pérdida de viajeros con el impulso al turismo interior por parte de sus ciudadanos. Es el caso de las aerolíneas estadounidenses, que promocionan destinos como Hawai. O Singapur, que da 100 dólares a los ciudadanos para que los gasten en destinos locales. 

Las compañías turísticas y las páginas de viajes también se suman al carro, promocionando los viajes de proximidad. En 2021 será más fácil viajar al extranjero, pero aún habrá incomodidades como la necesidad de llevar pruebas diagnósticas y rellenar formularios, o correr el riesgo de quedar atrapado en un país extranjero.

Ocio y trabajo

Tercero, el tipo de viaje. Los expertos creen que a medida que se abran las fronteras y se pueda viajar, aquellos que trabajan desde casa verán la oportunidad de viajar a un destino agradable durante bastante tiempo. Creen que se producirá un cambio en los deseos de los viajeros y la naturaleza de los viajes.

Estos cambios se producirán sobre todo al principio, pero pueden mantenerse durante mucho tiempo después de las campañas de vacunación. En un futuro próximo, los viajeros se acostumbrarán a viajes más largos con los que combinar el ocio y el trabajo. Sí, el turismo internacional a partir de 2021 cambiará respecto 2019, pero no será igual.