Paco y Concha, cogidos de la mano

El reencuentro de Paco y Concha tras un año separados: 'Estamos perdiendo tiempo'

Algo más de 70 años después de ese flechazo, en aquel cine, la magia y el amor entre ellos, no ha cambiado

Esta pandemia actual de la covid-19, nos sigue dejando escenarios muy tristes, precisamente en uno de ellos estaría Paco como protagonista de la historia. Paco recuerda, como si fuera ayer, la primera vez que vio a Concha. Él tenía 18 años y ella acababa de cumplir los 20. «Estábamos en el cine. Fue un flechazo», cuenta a ‘NIUS’.

En estos días le parece estar viendo esa melena de pelo rizado que lo hechizó. «Y era muy guapa. Lo sigue siendo». Desde ese día, los tortolitos supieron que siempre estarían juntos. Y así ha sido durante más de 70 años. Hasta ahora, que la pandemia los ha separado.

Ella, tuvo que ingresar en la residencia Ciudad de Adra (Clece Mayores), hace cinco años por problemas de salud. Sus dolencias le impiden valerse por sí misma y necesita atención de profesionales las 24 horas del día. Ningún impedimento para apagar la chispa del amor, ya que Paco, desde el primer momento ha recorrido, cada día, el kilómetro que separa su casa de este centro. «Por la mañana, paseábamos, charlábamos de nuestras cosas, le daba de comer». Y lo mismo, por la tarde. «Me volvía a casa cuando ya la dejaba acostada».

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La pareja, un año separados por la pandemia

La bonita realidad supera la ficción y es que ni un día ha faltado Paco a su cita. Siempre con las mismas ganas, ilusión y la misma sonrisa de la primera vez. Siempre con un ‘te quiero’ por bandera en los labios. Pero tristemente, desde que en febrero del año pasado se suspendieron las visitas en las residencias de mayores, con motivo directo de la covid como precaución al virus, estos dos enamorados dejaron de verse. «¿Quién nos iba a decir que al final de nuestros días pasaría esto?», se lamenta Paco. «Está siendo muy duro y muy largo. Siempre hemos estado juntitos y unidos», señala Concha.

El coronavirus los ha separado y el reloj, tal y como dicen, corre en su contra. «Siento que la pandemia nos está robando el tiempo que nos queda», dice él, emocionado, y tiene claro que, a estas alturas de la vida, el amor se ha multiplicado. «Nos queremos más de mayores que de jóvenes porque ahora nos hacemos más falta», asegura. Ella tampoco duda. «Me gusta todo de él. Su ternura, su amor. Lo quiero con locura».

Durante estos meses, las llamadas de teléfono diarias y comunes en estos días, no han sido suficientes para ellos. «No es lo mismo. Yo necesito besarla y abrazarla. A tres metros y con cristales. Es todo muy frío», explica.

Pasan los días y la pandemia no cesa. Pero, este jueves, la vida les daba otra oportunidad a los enamorados. El amor mueve montañas y esta vez, era la hora de volver a reencontrarse con los nervios de la primera vez. Así fue una cita más, aunque esta más especial, las 12 del mediodía, puntual, llegaba Paco a su encuentro. En sus manos manos, un ramo de rosas rojas y muchísima emoción. Al otro lado de la puerta, lo esperaba Concha. Las mascarillas no sirven de excusa para saber de ante mano que las sonrisas y la felicidad, brotaban por sí solas.

«Te echo mucho de menos», le dice él. «Estaba deseandito verte», contesta ella. Y el mundo se para a su alrededor, ¿de verdad hace falta algo más? Una prueba de que ni la distancia, ni el tiempo, ni el coronavirus pueden con la fuerza del amor de estos ancianos. Algo más de 70 años después de ese flechazo, en aquel cine, la magia y el amor entre ellos, sigue siendo el mismo.