Una camarera con mascarilla atiende a los clientes en una terraza de un bar el día en el que entra en vigor en la Comunidad de Madrid la ampliación del uso obligatorio de la mascarilla,

La nueva medida que podría aprobar pronto Madrid para todos sus bares y restaurantes

El Ejecutivo regional también está empezando a preparar un plan especial para Navidad

La Comunidad de Madrid es una de las pocas comunidades españolas donde no se ha restringido —demasiado— el sector de la hostelería, más allá de las limitaciones de aforo habituales en todo el país desde el pasado mes de junio y del obligado cumplimiento del confinamiento nocturno y los horarios de abertura permitidos. Pero esto podría cambiar próximamente.

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Mientras el resto de España cierra su hostelería, ya sea de forma total —Cataluña, Navarra, Asturias o el País Vasco— o de forma parcial —en Andalucía cierran a las 18.00 horas y en Galicia solo en el 60% de su territorio—, Madrid se ha erigido como una de las zonas que ha implementado medidas más suaves para la hostelería, y la nueva medida que están estudiando conlleva la intención de mantener esa suavidad en el resto de medidas.

El Ejecutivo madrileño estudia la posibilidad de que en todos los locales de hostelería de la región se instalen medidores de CO2 y que todos los locales funcionen con cita obligatoria, es decir, que todos los clientes deberían reservar mesa para poder acudir a un establecimiento a tomarse un café o cenar. 

La medida pretende que los locales recojan algunos datos personales de los clientes, como su nombre y número de teléfono, para facilitar las tareas de rastreo en el caso de que algún trabajador u otros clientes del local hayan dado positivo por coronavirus. De esta manera se podría alertar a otros clientes que hubiesen estado allí durante la misma franja de tiempo e incluso hacer pruebas diagnósticas para cortar posibles cadenas de contagio que se hubiesen producido allí. 

Además, en los últimos días también se ha empezado a hablar sobre una posible desescalada de restricciones de cara a las fiestas navideñas, como por ejemplo la relajación de la limitación de las reuniones familiares, que actualmente están limitadas a seis personas como máximo salvo que se trate de personas que convivan juntas.

Las nuevas medidas, que pretenden afianzar la bajada de la incidencia acumulada registrada en Madrid desde principios de octubre, irían encaminadas también a proteger al sector económico, ya que las fechas navideñas son las que acumulan un mayor porcentaje de la facturación de todo el año en muchos sectores, especialmente en el comercio. 

En rueda de prensa, Ignacio Aguado ha explicado que las medidas planteadas, que todavía no son obligatorias, pretenden evitar el cierre de todo el sector hostelero y reducir la incidencia en Madrid precisamente para poder «salvar la Navidad». Aguado ha afirmado en rueda de prensa que «habrá más posibilidades de levantar, en cierta medida, las restricciones y poder vernos en Navidad» si se siguen cumpliendo las medidas tomadas por el gobierno regional, por lo que ha instado a los ciudadanos a respectar la normativa y cumplir con el deber cívico para llegar a las fiestas en buenas condiciones.

Madrid empieza a planear la Navidad

Estas nuevas medidas se han debatido en el Consejo de Gobierno que se celebra este martes en la Comunidad, donde también se empezará a trazar un plan para analizar cómo podrán ser las reuniones familiares durante las próximas navidades, aunque de momento no se han anunciado medidas obligatorias al respecto.

Desde Sanidad, Salvador Illa ya informó que se estaban empezando a tratar las reuniones familiares y otras medidas que puedan seguir vigentes durante esas fechas, pero de momento, a falta de ver cómo avanza la pandemia, es prácticamente imposible conocer cuáles serán las restricciones a finales de diciembre. 

Illa informó que pretenden que las familias puedan reunirse estas navidades, dando a entender que quizás se puedan flexibilizar un poco los límites en las reuniones, que hoy por hoy están establecidos a seis personas salvo que se trate de no convivientes. Aun así, el ministro avisó que las fiestas «no serán iguales» que otros años.