Sanitarios con equipos de protección trasladando a un paciente

'Mi padre ha fallecido de cáncer en España y le dijeron que cambiara de colchón'

La desatención médica por culpa del Covid-19 se empieza a cobrar muchas víctimas mortales de otras enfermedades graves, como el cáncer

Sanitarios con equipos de protección trasladando a un paciente
Muere un hombre de cáncer sin recibir atención médica | iStock

Desgraciadamente, la pandemia está causando muchos daños colaterales a pacientes que se quedan sin atender por culpa del colapso de la sanidad pública, desbordada ante el incesante auge de los ingresados por coronavirus y la carga asistencial que soportan los centros médicos.

Tanto es así que las denuncias públicas por falta de atención médica en pacientes con graves enfermedades se suceden. Dejar sin atender a un paciente trae consigo muchas veces consecuencias graves, y en el caso más grave puede causar la muerte.

Este es el caso de José María Montoya, que murió el pasado 5 de agosto con 82 años, de un cáncer por el que no recibió tratamiento. Desde marzo había estado sufriendo un repentino dolor en la espalda localizado en el omoplato, por el que llamó al centro de salud. Allí le dijeron que era ansiedad, por lo que le recetaron lorazepam y paracetamol para los dolores y lo mandaron a casa sin más. Como el dolor no remitía, volvió a llamar, y por teléfono la doctora le vuelve a recetar más antidepresivos, y lo aconseja cambiar el colchón por si fuera eso el causante.

Tras meses sin atender, le diagnostican cáncer 5 días antes de morir

Su hija Mónica lo relata: «No le mandan ninguna prueba. Puedes decir lo del colchón, pero tienes que asegurarte de que es eso, no dejar a un paciente desatendido. Cuando llega junio, pedimos una cita presencial, le hacen una radiografía y una analítica, pero dicen que está todo normal. Yo me quedé tranquila, además, en febrero había tenido revisión porque padecía EPOC[enfermedad pulmonar obstructiva crónica]desde hacía cinco años y pensé que si era algo más grave, lo habrían detectado. Un cáncer no sale en dos días...», cuenta desolada a ‘El Confidencial’.

Al cabo de un mes, en julio, volvió a visitar el centro de salud y le repitieron la radiografía. Allí fue cuando le encontraron una bolsa de líquido de pleura, cosa que propició todo tipo de pruebas: un tac de contraste, una analítica y una broncoscopia. Cuando fueron a recoger los resultados, les dieron la peor de las noticias: «Nos dicen que tiene un tumor pulmonar en fase 4, con metástasis en columna, cadera y hueso sacro. No podían hacer nada por él, ni quimioterapia», relata su hija. Su padre, en las últimas semanas había dado un bajón considerable en su estado de salud, apenas podía andar y había perdido 10 kilos. Cinco días después de la noticia, murió.

Una situación que desgraciadamente no es un caso aislado, pues ya son muchos los muertos que, no causados directamente por el Covid-19, sí lo han sido por sus efectos secundarios en la sanidad, que se encuentra al límite. Esto ha provocado una desatención médica que ha afectado al diagnóstico y tratamiento de todo lo que no sea Covid-19, incluidas enfermedades graves como el cáncer. De momento no han salido a la luz estadísticas oficiales sobre este grave problema, pero lo que se sabe seguro es que casos como este, o como el de Sonia Sainz-Maza, no son aislados, sino una tendencia en nuestra época.

Sonia murió de cáncer tras tres meses sin una sola cita presencial


Un caso parecido saltó a la luz pública recientemente. La hermana de Sonia denunció la muerte de ella públicamente en el medio ‘El Correo de Burgos’, donde según relató, su hermana empezó a experimentar fuertes dolores en abril y tan solo pudo recibir asistencia médica telefónica. Eran las primeras señales del tumor.

Así pasó tres meses, hasta que, un mes antes de fallecer, le diagnosticaron cáncer y ya no volvió a salir del hospital: «Antes de ser hospitalizada pasó tres meses siendo atendida telefónicamente por su médico de cabecera, en Espinosa de los Monteros. La nueva sanidad. Tres meses sin una cita presencial». Un diagnóstico tardío que repercutió en el avance imparable del cáncer y en su posterior fallecimiento.