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Una política en España rompe el silencio: ‘Yo también he sido víctima de género’

La diputada de Podemos por Sevilla, Isabel Franco, ha confesado malos tratos en el ámbito de la pareja y fuera de él

Dicen las estadísticas que una mujer en España tarda ocho años y ocho meses en contar los malos tratos. Lo más difícil es romper el silencio, y hoy lo ha hecho una política en el Congreso de los Diputados. Es Isabel Franco Carmona, diputada por Sevilla de Unidas Podemos, que ha reconocido haber sido víctima de violencia de género.

Como vicepresidenta primera de la Comisión para el Seguimiento del Pacto de Estado sobre la Violencia de Género, Isabel ha contado que fue víctima de violencia de género «dentro y también fuera de la pareja», y que su familia no lo sabe.

Lo ha dicho durante la sesión de hoy en la que intervenía la presidenta del Observatorio contra la violencia de género. Isabel Franco ha utilizado su turno para reclamar el liderazgo de España «en la defensa de todas las mujeres y de los niños, de todas las personas que estamos sufriendo la violencia machista».

La diputada ha explicado que «una de cada dos mujeres hemos sufrido algún tipo de violencia machista» y entonces ha compartido su experiencia: «Yo debo decir hoy sin tapujos que también la he sufrido dentro del ámbito de la pareja, y fuera de él. Es importante que empecemos a decirlo claramente, a vencer ese miedo, a vencer el silencio y la vergüenza. Mi familia no lo sabe, pero yo lo sufrí, igual que otras mujeres, y esto hay que normalizar y empezarlo a decir porque es el primer paso para poder salir de ello».

El pleno de la comisión ha acogido sus palabras con aplausos, incluida la presidenta del Observatorio, que lo ha calificado como «ejemplo de valentía enorme». La diputada ha añadido que casi el 100% de las mujeres que sufren violencia fuera del ámbito de la pareja ha sido a manos de un hombre, y el 44% dentro de sus casas por personas conocidas: «Justo en los ámbitos donde creíamos estar seguras, incluso así somos violentadas, somos violadas y sufrimos la violencia machista».

Sólo sí es sí

Isabel ha hablado de las víctimas de la violencia machista en plural y ha reclamado ampliar la formación de género en toda la administración. Ha hecho especial énfasis en la violencia que se produce fuera de la pareja, y que «la legislación no recoge bien y llega a crear víctimas de primera y de segunda». 

La diputada ha apoyado la petición del ministerio de Igualdad de aumentar hasta el 21% el presupuesto destinado a la lucha contra la violencia de género. Esto supondría 113 millones para las comunidades autónomas, 20 para las entidades locales y 18 para las asociaciones que trabajan contra la violencia machista. 

Como diputada sevillana, además, Isabel ha criticado al Gobierno de Andalucía por «haber cedido ante el negacionismo de la ultraderecha y dedicar cada vez menos fondos contra la violencia de género». También ha aprovechado para pedir pasar del «no es no» al «sólo sí es sí» y eliminar la distinción «entre agresión y abuso».

Más inversión en políticas de género

La ley de violencia de género aprobada en España en 2004 fue pionera en todo el mundo porque suponía romper la falsa igualdad entre hombres y mujeres, y proteger al elemento más débil, en este caso la mujer. Esto se hizo endureciendo el código penal y cambiando la legislación para proteger más a las mujeres.

Uno de los pilares fundamentales de la ley era la modificación del código penal, que ampara a las mujeres para romper el miedo a denunciar y establece castigos más duros. Pero los legisladores tenían claro que esto no sería suficiente sin una red de apoyo que, desde las administraciones, ofrecieran a las mujeres apoyo legal, social, económico y administrativo.

17 años después se ha demostrado que en el ámbito penal, la ley ha logrado romper la indefensión de las mujeres. Pero en cambio, ha fracasado en el intento de ofrecer una red de apoyo a la víctima, y la razón se encuentra en la falta de recursos. Esta es una de las cosas que motivaron el Pacto de Estado por la violencia de género, cuyo compromiso es seguir dando pasos en esta dirección.

La denuncia de Isabel Franco coincide con el ruido mediático en torno al caso Rocío Carrasco, que genera una gran división en la sociedad española. Para algunos es una falsa víctima que solo lo ha hecho por dinero. Pero Rocío ha recibido el apoyo de amplios sectores de la sociedad y en especial de las asociaciones de víctimas de violencia de género, que lo ven como algo positivo que ayuda a romper el silencio.