Imagen de la Puerta del Sol bajo una intensa nevada

34 horas con su madre fallecida en casa: 'Ahí sigue, con las ventanas abiertas'

La familia narra el trágico fallecimiento de la anciana tras una enfermedad terminal durante el caos ocasionado por Filomena

La llegada de 'Filomena' a nuestro país ha supuesto la irrupción de actividades cotidianas y ha causado crisis allá a donde ha llegado. Las condiciones de movilidad que afronta sobre todo el centro peninsular han causado auténticos desastres como el de Carmen. 

La abuela de la familia sufría un cáncer terminal de páncreas, que la llevó a pasar los últimos lances de su vida en casa, con su familia, en Parla, Madrid. El sábado por la mañana la anciana se tambaleó en el baño durante su aseo, casi cayéndose. La mujer de Gustavo, su hijo, la ayudó a incorporarse y la llevó la cama, medio moribunda fallece en el acto. «Cuando la llevamos a la cama ya estaba muerta. Fue terrible, no te lo puedes ni imaginar» comenta el hijo de la fallecida a 'El Mundo'.

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Pasada más de mitad de la tarde, la familia comienza a llamar al Summa 112 compulsivamente ante la trágica situación que se vive en el hogar. Suman más de diez llamadas que solo ofrecen soluciones que nunca llegan. Piden que un médico certifique la muerte para poder levantar el cadáver y poner un final a la situación, que de por sí, ya es traumática.

Tumbada en la cama conservada por las temperaturas de Filomena

Tras 31 horas, la familia sigue esperando por un médico, que sigue sin llegar. «No hemos ni encendido la calefacción.. Imagínate con el frío que hace. Ella sigue en su habitación, tumbada con su bata, con las ventanas abiertas. Y nosotros velándola, helados, en el salón. La situación es una pesadilla» cuenta Gustavo.

En un acto desesperado para darle una solución a la escena, deciden acudir a una funeraria de Parla, para intentar en una situación poco común, intentar buscar una solución de las mismas características. Los profesionales de la empresa de defunciones acudieron al domicilio, donde ellos mismos llamaron al 112 para llevar a la mujer al tanatorio y que un sanitario certificara su muerte desde esa localización. 

La respuesta del centro de atención a emergencias fue que sería un proceso terriblemente caótico, que no se podía cambiar la dirección. «Nosotros hemos intentado tener mucha paciencia, pero esto ha sido desolador. En cada llamada nos han dicho una cosa distinta, ha sido catastrófico. Una descoordinación absoluta» argumenta Gustavo. El hijo cuenta que el domingo noche, la Policía le confirma que no creen que puedan acceder a su vivienda por las condiciones de la carretera. 

«Cuando les propuse un médico para confirmar la defunción me colgaron»

La situación más indignante ocurrió a media mañana de la jornada del domingo. Cuando Ana, esposa de Gustavo, comunica a los operativos de la Policía que cuentan con un médico para llevar a cabo el trámite, y les dejan tirados. «La Policía Local, a la que habíamos llamado previamente y disponían de vehículos preparados, nos habían ofrecido la posibilidad de desplazar a algún médico si lo encontrábamos. Cuando les propuse esa solución me colgaron» sentencia la nuera.

La llamada que intentó enmendar el trágico desastre llega a las 20:30 horas de la jornada de ayer. Desde el Summa 112 les comunican que una unidad va de camino y un médico certificará la muerte de su madre Carmen. 

Desde la pareja se pronuncian con cierta cautela ante lo sucedido. «Queremos ser comprensivos, de momento no sabemos lo que haremos. Ahora solo queremos enterrar a mi madre» concluye Gustavo.

A las 21:30 del domingo el médico entra por la puerta del domicilio y confirma el fallecimiento de Carmen, que seguía en bata tumbada en la cama. Por parte de los servicios de emergencia comunican que desde el sábado se han atendido más de 8.900 llamadas en situación crítica. Que la mayoría de recursos se habían movilizado para atender a personas con ictus, paradas cardiorrespiratorias o partos.

Fuentes del organismo comunican que la mayoría de médicos se trasladaron en la jornada de ayer para certificar estos fallecimientos pendientes, conscientes de la dura situación que suponía para las familias.