Parte lateral de un coche de la Policía Nacional

Iván, el español de 39 años que perdió la vida tras quejarse de unas pintadas

El joven recibió una paliza de un grupo de jóvenes cuando volvía a casa de trabajar

La localidad madrileña de Velilla de San Antonio sigue conmocionada por la brutal paliza que acabó con la vida de Iván, un joven de 39 años que falleció víctima de la agresión de un grupo de adolescentes que estaban realizando pintadas en la calle.

Según explican fuentes cercanas al caso y miembros de su familia, Iván volvía de trabajar y se dirigía a su casa cuando vio a un grupo de jóvenes haciendo pintadas. Iván se acercó a ellos para recriminarles su actitud, a lo que ellos respondieron con provocaciones y una acalorada discusión que acabó en la agresión que terminó con su vida. La víctima tuvo que ser trasladada en ambulancia hasta el hospital, donde ingresó en estado crítico y terminó falleciendo poco después. 

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La prima de Iván ha explicado en declaraciones recogidas por 'El Español' que «tenía la cara completamente reventada» y que «se comenta» que el último golpe podría haberlo recibido de una patada en la cabeza. 

De momento, no hay detalles oficiales sobre quiénes fueron sus agresores, ni siquiera se sabe cuántos fueron: «Unos diez o doce. También había niñas. Rondan entre los 14 y los 18 años», son algunas de las pistas que los vecinos de Velilla de San Antonio comparten entre ellos. Pero ellos saben quiénes fueron los agresores: «Claro que sabemos quiénes son, todo el mundo lo sabe, los mismos que están robando y dando palizas últimamente», aseguran. 

Velilla de San Antonio es un pueblo de pocos más de 12.000 habitantes, por lo que, en general, todos se conocen, y conocen sobre un grupo de jóvenes que han roto la vida tranquila de la localidad.

Lo que parece claro es que Iván no fue víctima de una sola persona, sino que fueron varios los jóvenes que le agredieron: «Un niño solo no hubiera podido, fueron unos pocos», comenta la prima de la víctima, que añade que «Iván era bajito, pero de complexión fuerte», alegando que de una única persona podría haberse defendido. 

Confusión sobre qué pasó esa noche

Lo que pasó, lejos de aclararse con el paso de los días, cada vez es más confuso. La versión oficial es que volvía a casa del trabajo, pero algunos vecinos aseguran que estaba sacando al perro. Otros, en cambio, saben que Iván tenía un perro grande y que, si hubiese estado presente durante la agresión, habría defendido a su dueño. 

Otros cuentan que la primera que presenció los hechos fue una mujer, una vecina del pueblo, y fue ella quien llamó a la Policía después de escucharles decir, mientras huían: «vámonos que está muerto». 

Ante tantas versiones sobre lo ocurrido, los familiares de la víctima prefieren que sea la Policía quien aclare todo lo ocurrido después de realizar las oportunas investigaciones y recordar la figura de Iván, un hombre «de toda la vida del pueblo» que «nunca se ha metido con nadie». 

Los vecinos del pueblo aseguran que, desde hace un tiempo, pasan miedo por unas pandillas de niños que roban, insultan, agreden y cometen otras gamberradas en la zona. «Esto tiene que parar, es la gota que colma el vaso», alegan tras la muerte de Iván. «Llevamos sufriendo la violencia alrededor de dos años», aseguran los vecinos, que dicen saber quiénes han sido los agresores, pero esperarán a la investigación policial.

«El que le dio la patada en la cabeza es velillense de toda la vida y tiene una amplia familia», dice otra vecina, mientras que una tercera asegura que su hija adolescente está «atemorizada»: «Le llamo siempre y estoy pendiente del móvil porque me da miedo que puedan hacerle algo». «Necesitamos más seguridad» es una de las consignas que los vecinos llevan reclamando en los últimos años, a raíz de todos estos problemas que cada vez van a más.