Felipe, fallecido por cáncer en España: 'Decían que eran gases'

El hombre estuvo sin atención médica de calidad durante toda su enfermedad

Enfermera tratando a un paciente con coronavirus intubado
La congestión sanitaria ha afectado a muchos pacientes que no padecen coronavirus | España Diario.net

Nuestro país vive una situación muy crítica a causa del coronavirus. A diario vemos y aportamos noticias sobre las nuevas medidas que se toman en diferentes regiones españolas, tales como confinar un municipio entero como también restricciones en establecimientos. Uno de los factores que preocupa más es la capacidad médica que tenemos para atender a todos los enfermos. 

Pero en esta vorágine de caos sanitario causado por el coronavirus, parece que se han dejado de lado a otros pacientes, como es el caso de Felipe, un hombre de 65 años que ha fallecido recientemente por un cáncer y que tan solo pudo recibir atención telefónica por el estado de la sanidad en España. Desgraciadamente a Felipe le diagnosticaron demasiado tarde el cáncer que padecía y tan solo pudieron administrarle paliativos.

La familia de Felipe no busca justicia contra el hospital ni contra la sanidad, tan solo quieren que este tipo de casos no se repitan o que «por lo menos, se sepa». Este caso, ocurrido en la provincia de León, tiene a la familia del fallecido en un sufrimiento constante, ya que les queda la espinita de si se podría haber hecho algo más de no haber sufrido el coronavirus y, por ende, el colapso de las instituciones médicas españolas.

La familia ha manifestado que también son víctimas del coronavirus, ya que hay ciudadanos que no tuvieron un acceso digno a la sanidad a causa de la situación que provocó el virus asiático. Según ha explicado la mujer del fallecido al medio ‘Leonoticias.com’, su marido empezó a sentirse mal en marzo y tan solo podían acceder a la sanidad mediante «incontables llamadas» que se les realizaban desde el hospital.

Según ha explicado la mujer: «A principios de abril, comenzamos a llamar porque tenía los niveles de azúcar totalmente descontrolados y ya arrastraba problemas digestivos desde diciembre». Añade al citado medio que su marido ya prácticamente no comía: «No subimos a urgencias durante el confinamiento porque con las pastillas, iba pasando el dolor y decían que sólo fuéramos para lo imprescindible. Además, a urgencias no iba a ir sin un volante ni nada porque, visto lo visto, no me iban a atender o me dirían que eran gases como ya me dijeron por teléfono».

Así, al terminar el Estado de Alarma, Felipe pudo ser atendido presencialmente. Pero no le diagnosticaron nada serio y le siguieron recetando «pastillas y sobres para el estreñimiento y después de una semana lo único en lo que avanzamos fue la repetición para un resultado dudoso». 

La familia está convencida de que pudo hacerse algo más en ese momento, pero que a causa de la presión sanitaria que se ha vivido durante este año, los médicos no hicieron todo lo posible. Según ha manifestado la esposa del fallecido en ‘Leonoticias.com’: «Veía a mi marido más hinchado, con más dolor, la barriga dura y mal color, volvimos a conseguir una cita presencial con el médico de cabecera». El resultado de esa visita fue el mismo que el de la anterior, y volvieron a casa «con las mismas».

El hombre no mejoraba y, a los cinco días, la mujer vuelve a pedir una cita médica: «A los cinco días, ya vuelvo a llamar pidiendo, por favor, que le realicen una ecografía urgente o alguna prueba. Ya nos mandan al hospital con un informe en el que se hablaba de una posible paralización de intestino».

Finalmente, el 28 de agosto diagnostican al paciente un tumor de pancreas con metastasis en la zona, lo que repercute en una muerte segura, sin posibilidad de curación.

«Es una dejadez de médicos, la Sanidad le ha dejado de lado después de toda la vida trabajando», defiende tanto su mujer como su familia. «No quiero meterme en líos judiciales, pero cuento esto porque quiero que los médicos sigan tirando para arriba. Los médicos tienen que protegerse, pero que atiendan a la gente o si no, que dejen la vocación de médicos», se lamenta la mujer de la víctima.


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