Fallece Rosa a los 58, la mujer que trató de aclarar el crimen de Lucía Garrido

Estaba a la espera de repetir el juicio por el asesinato de su hermana por «absoluciones indebidas»

Rosa Garrido en la última rueda de prensa
Fallece Rosa a los 58, la mujer que trató de aclarar el crimen de Lucía Garrido | RTVE

El 30 de abril del 2008, el cadáver de Lucía Garrido apareció flotando en la piscina de la finca Los Naranjos de Alhaurín de la Torre, en Málaga. En un principio se intentó tildar el caso como un suicidio, pero el forense cambió la versión que había ofrecido la Guardia Civil y dijo que había sido un brutal asesinato. 

La mujer había sido duramente golpeada con un ladrillo en la cabeza, posteriormente fue apuñalada y ahoga y después le arrancaron los pendientes. 

Fue entonces cuando Rosa Garrido empezó una guerra para hacer justicia por el asesinato de Lucía. Ayudada por la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), intentaron demostrar que el culpable de la muerte de su hermana fue el exmarido de esta. 

Según su teoría, lo hizo para quedarse con el domicilio que debía abandonar después de la separación, y Manuel Alonso utilizaba esta casa como una guardería de droga y de animales para el tráfico de especies exóticas. 

Tan solo un año después del asesinato de Lucía, su exmarido volvió a matar, pero esta vez a dos colombianos. Sin embargo, la causa fue archivada porque se consideró que actuó en defensa propia.

Ahora el caso ha vuelto ha ser abierto por la Sala Novena de la Audiencia Provincial de Málaga al considerarse que existen dudas sobre si sabía que se iba a producir un asalto y se preparó con armas en Los Naranjos para espantar a los atacantes el pasado 25 de abril de 2009. 

Además, desde finales del 2019, Manuel Alonso tiene pendiente una condena de tres años en prisión por tráfico de drogas. Fue una de las personas implicadas cuando cayó la cúpula del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Guardia Civil de Málaga por narcotráfico. 

El 30 de septiembre de este mismo año también fue condenado a otro año y seis meses de cárcel por alzamiento de bienes para evitar el pago de una pensión alimenticia a la hija que tiene con Lucía Garrido. 

La menor fue acogido por Rosa Garrido tras el asesinato de su madre. La mujer ganó la custodia de su «tercera hija» por orden del Juzgado de Primera Instancia 5 de Málaga. 

«Fue una madre y una mujer ejemplar. Un modelo a seguir en la lucha contra la violencia de género, a la que las asociaciones feministas dieron de lado y no ayudaron con el caso de su hermana», han sido las palabras de Ignacio Carrasco, secretario general de AUGC de la autonomía andaluza y estrecho colaborador durante 12 años para hacer justicia en el caso de Lucía. 

A pesar de que Rosa estuvo luchando hasta el final para que se aclarara lo que realmente sucedió con su hermana, no podrá ver cuál es el final. La mujer murió el pasado 18 de septiembre en el hospital Regional de Málaga a causa de un cáncer. 

Juicio pendiente

Rosa Garrido nació el 12 de abril de 1962 y trabajó en El Corte Inglés hasta que su enfermedad se lo permitió. Pero siempre se la recordará por la gran lucha que protagonizó para hacer justicia en el caso de Lucía. 

Han pasado más de diez años desde que asesinaron a su hermana, pero ella nunca se rindió, aunque testigos protegidos también fueron asesinados, pruebas desaparecieron y se ha torpeado la investigación de Asuntos Internos de la Guardia Civil

La última vez que apareció públicamente fue para asistir al juicio, con su pañuelo atado a la cabeza, donde los presuntos asesinos de Lucía salieron libres sin cargos. Ese mismo proceso que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía dijo que había que repetir por «absoluciones indebidas».

Mandó a sentar nuevamente ante el juez a Manuel Alonso, el exmarido de su hermana, y a otro hombre, que sería el autor material del crímen. «Es el último tren», dijo Rosa entonces. Y aunque ella no estará presente para verlo, sí que lo haran sus colaboradores, quien lucharán, como hizo ella, hasta el final para intentar aclarar que fue lo que realmente sucedió el 30 de abril de 2008. 

«Fue valiente, honrada y leal. No he conocido una persona más leal en mi vida», ha asegurado Ignacio Carrasco, quien fue agente de la lucha antiterrorista y prestó servicio en el Seporna antes de ser representante «sindical». 

«Fue capaz de enfrentarse a una mafia policial», ha recordado. La mujer realizó testificaciones impolutas, relatos coherentes de los hechos y siempre apegados a la verdad. A pesar de que sabía a lo que se estaba enfrentando, ella estaba convencida de que acabaría venciendo. 

«No nos han ganado. No nos rendimos», dijo ella antes de presentar el recurso contra las absoluciones en el caso de Lucía, el último intento que tendrán de hacer justicia por ella. 


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