Toma de uno de los programas australianos que se hicieron eco del caso

La verdad sobre los españoles que viven en Australia y que han indignado el país en cuarentena

Sus caras aparecieron en todos los medios australianos pero nadie les preguntó por su versión

«Panda de imbéciles», «mochileros» o  «tienen que irse del país» son algunas de las lindezas que dedican los medios australianos a un grupo de jóvenes españoles que se han hecho famosos en todo el país tras ser acusados de  romper las medidas de confinamiento por una supuesta fiesta multitudinaria en la terraza.

Los protagonistas de esta surrealista historia son un madrileño, Alberto, y sus compañeros de piso, que decidieron organizar una cena en la terraza de su  apartamento en Bondi Beach, una zona de playas surferas en  Sydney, Australia. Ahora, este grupo de españoles rompe el silencio y niega que organizaran una macrofiesta tal y como se les acusa en la prensa.

Según Alberto, la vecina del quinto de su edificio con quien mantiene una relación de amistad le pidió hace una semana si podía  organizar una fiesta de despedida  ya que se marcha del bloque. Su idea era organizar una pequeña barbacoa esa misma noche en la terraza  de la primera planta, donde viven los españoles.

Según relata, pidió permiso al propietario del piso  para celebrar una cena él, los nueves extranjeros (la mayoría españoles) con los que comparte piso y las vecinas del quinto, y al obtener el visto bueno empezó con los preparativos.

La velada en la terraza empezó de forma tranquila pero en un momento dado Alberto se percató de que al otro lado de la valla un vecino les estaba grabando  con el móvil. Tras desaparecer un rato, volvió y empezó a dar golpes en la valla, gritando y visiblemente cabreado: «¿Qué estáis haciendo? ¡Extranjeros de mierda!  ¡No tenéis conciencia!».

Según la versión del joven, ni siquiera tenían música puesta pero el hombre les amenazó con llamar a la policía e incluso se encaró con el dueño de la propiedad, que salió en defensa de los jóvenes. Tras unos momentos de tensión, las inquilinas del quinto volvieron a su piso y los españoles dieron la cena por terminada.

Pero entonces empezó todo. La policía se personó en su apartamento y después de algunas preguntas les advirtieron de que a la próxima serían sancionados con 1.000 euros, pero lo peor es que durante la cena habían sido grabados por dos cámaras durante más de veinte minutos. Al día siguiente, su imagen estaba en los periódicos  y las televisiones de todo el país.

«Lo hemos pasado mal»

«Lo hemos pasado mal», dice Alberto, al recordar el impacto de ver su terraza y sus caras, muchas veces sin pixelar, en todos los medios. En algunas ocasiones los vídeos y las imágenes se acompañan de calificativos y acusaciones a los españoles de haber propagado el Covid-19 en el país. «Enviarlos empaquetados a su país», titulaba una portada.

Alberto dice que no son mochileros, sino extranjeros que trabajan en el país y tienen sus visados, y que la versión oficial de los medios de que los españoles han traído el Coronavirus  a Australia y que hacen fiestas y orgías es totalmente infundada. Lamenta que nadie les haya llamado para pedirles su versión, y esperan que la polémica pase cuanto antes.

En la fiesta, además de españoles, había también alemanes y franceses. Por ahora, Australia registra 6.300 contagios y 61 muertes en un país de 25 millones de habitantes.