Pedro Sánchez en rueda de prensa durante la pandemia del coronavirus

Cambio en los planes de Pedro Sánchez: España no saldrá de la pandemia en 2021

Sin la vacuna de Janssen, a este ritmo de vacunación se necesitarán 631 días para vacunar a 33 millones de españoles

Inmunizar al 70% de la población española para finales de agosto. Esta fue la promesa que hizo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado 6 de abril. No contaba con la suspensión de las vacunas de AstraZeneca y Janssen, que abren una nueva crisis en la campaña de vacunación y amenazan las previsiones del calendario del Gobierno.

El último revés ha sido la decisión de la farmacéutica Janssen de suspender la entrega de su vacuna en Europea. Así lo han acordado tras la paralización de la vacunación en Estados Unidos por la aparición de trombos graves. España tenía que recibir hoy 300.000 unidades de esta vacuna, que consta de una sola dosis.

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España había depositado grandes esperanzas en esta vacuna que, al contar con una sola dosis y con unas mejores condiciones de conservación, estaba llamada a acelerar el ritmo de vacunación. Llevado por un gran triunfalismo, Pedro Sánchez anunció que a finales de agosto se habría inmunizado a 33 millones de personas, alcanzando así la inmunidad de rebaño necesaria para decretar el fin de la pandemia y la vuelta a la normalidad.

El cumplimiento de este calendario dependía en buena medida de la vacuna de Janssen, pero ahora queda en entredicho por la suspensión de las entregas y las dudas que siguen planeando sobre la de AstraZeneca. Además, la Comisión Europea ha anunciado su intención de no comprar más vacunas de estos dos fabricantes.

La no llegada de la vacuna de Janssen supone que España tendrá que seguir vacunando con las dosis que tenía hasta ahora. Teniendo en cuenta el avance de la campaña de vacunación hasta ahora, a este ritmo, contando incluso con la vacuna de AstraZeneca, nuestro país no conseguirá la inmunidad de rebaño hasta 2022.

Porque en los 106 días que han transcurrido desde que empezó la campaña de vacunación en España, los servicios de salud autonómicos han puesto 11 millones de dosis. Teniendo en cuenta que se necesitan 66 millones de dosis para vacunar a 33 millones de personas (dos dosis por persona), se necesitarán 631,7 días para ponerlas todas. Esto es 1 año y 7 meses. Traducido: la normalidad no llegará a España hasta agosto de 2022.

Vacunación con las dos dosis, en 2024

La cosa se complica si nos referimos a la pauta de vacunación completa. Las autonomías están dando prioridad a las primeras dosis, y hasta ahora, en 106 días solo 3,1 millones de habitantes se han puesto las dosis. Esto significa que para tener a 33 millones de habitantes con la pauta completa de vacunación se necesitarían 1.115 días. O sea, hasta 2024.

Esto es así porque las comunidades autónomas prefieren tener el máximo de población con al menos una dosis, que ya ofrece algo de protección frente al coronavirus y sus variantes. Pero ante la escasez de suministro de vacunas, supone un retraso en la administración de la segunda dosis que retrasaría la campaña de vacunación más de tres años.

En el Gobierno han empezado a asumir que el calendario de vacunación se verá alterado por los últimos acontecimientos. Aun así, desde Sanidad intentan transmitir optimismo y en su última comparecencia la ministra Carolina Darias se reafirmó en el compromiso de cumplir con la ambiciosa promesa de Pedro Sánchez. El Gobierno confía en que estos problemas se solucionen pronto y se pueda dar un nuevo y definitivo empujón a la vacuna.

La incertidumbre de las vacunas

El Gobierno corre el riesgo de confundir los deseos con la realidad. El mensaje de Pedro Sánchez del 6 de abril tenía como objetivo insuflar algo de optimismo a una sociedad agotada que espera recuperar la normalidad este verano. Pero sus previsiones estaban basadas en una previsión generosa que no incluye los contratiempos.

Una visión, quizá, algo inocente, teniendo en cuenta que estamos hablando de vacunas que han visto la luz en menos de un año, cuando normalmente se tardan como menos cinco. Los casos de efectos adversos graves en personas que reciben la vacuna era algo esperado, teniendo en cuenta la rapidez con la que se han fabricado estas vacunas en un contexto de urgencia y necesidad.

El trabajo de las autoridades sanitarias ahora es investigar y limitar al máximo posible los riesgos de las vacunas. El de los gobiernos, es gestionar la progresiva vuelta a la normalidad poniendo en una balanza la economía y la salud de los ciudadanos. Una tarea difícil que puede llevar a previsiones precipitadas y anuncios triunfalistas que, como se acaba de demostrar en este caso, chocan con la triste realidad.