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Residuos eléctricos: Este es el porcentaje que se redujo durante el confinamiento

El cierre de tiendas de electrónica y electrodomésticos jugó a favor de este descenso del reciclaje

El cierre de puntos de venta durante el confinamiento por la COVID-19, las limitaciones logísticas y el cierre mayoritario  de “puntos limpios” y centros de recogida separada de residuos han reducido más del 50% el volumen manejado por los responsables de su gestión.

Tiendas casi dos meses cerradas

Los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) de OfiRAEE (Oficina de Coordinación de RAEE), que representan el 97% de la responsabilidad de la gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) en España, han pedido a la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, una moratoria en el cumplimiento de los objetivos de recogida de restos de dichos aparatos para 2020.

Recuerdan que la generación de RAEE está vinculada directamente al momento de la compra, pero las tiendas que comercializan aparatos eléctricos y electrónicos, y en donde pueden depositarse los antiguos para su reciclaje han estado cerradas casi dos meses, y la demanda se ha reducido un 65 %. Por otro lado, muchas entidades locales, como medida de prevención y seguridad, han cerrado temporalmente los puntos limpios, que es otro de los canales de los ciudadanos para desechar correctamente los RAEE.

Lejos de los objectivos debido al COVID-19

Los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor de OfiRAEE dudan de que se puedan alcanzar los objetivos de recogida para 2020 calculados por el Miteco, dado el descenso de las ventas de aparatos eléctricos y electrónicos y piden medidas coyunturales que permitan adecuar los niveles de reciclaje de residuos eléctricos y electrónicos en España a la situación que ha generado la crisis sanitaria.

Durante 2019, estas entidades recogieron y reciclaron conforme a la normativa medioambiental vigente 300.000 toneladas de RAEE de uso doméstico, lo que representaría 6,43 kg por habitante; una cifra que superó un 13 % las toneladas recogidas durante 2018, consolidando la tendencia ascendente de gestión de este tipo de residuos en España.