Habrá sorpresas inesperadas' Cómo va a afectar a tu renta los ERTES y ayudas

Una de las grandes preocupaciones de las familias son la fiscalidad de los ERTE

Cartel en el servicio de prestaciones del ministerio de Trabajo
Una de las grandes preocupaciones de las familias son la fiscalidad de los ERTE| España Diario

El 2020 está a punto de llegar a su fin y son muchos lo que se preparan para saldar sus cuentas con Hacienda, tanto es así que entre los cobros de los ERTE y las ayudas para autónomos son muchos los que ven llegar la factura fiscal con miedo.

Sin duda, una de las grandes preocupaciones de las familias son la fiscalidad de los ERTE. Cabe recordar que en plena oleada de Covid, llegaron a estar ,más de 3 millones de personas en el ERTE, y recientemente el Gobierno declaraba que el ERTE se podría extender hasta enero de 2021.

Sin embargo, desde el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) advierten de que los ciudadanos deberán pagar «en la renta por la parte de ingresos que no ha tenido retención». Además, si se cobran más de 1.500 euros en prestaciones, el límite que obliga a declarar por los rendimientos de trabajo cae de 22.000 euros a 14.000 euros, aunque puede variar en función de los hijos o familiares con minusvalías.

«Puede ser que a mucha gente que no tenía obligación de hacer la declaración ahora le toque, los que han estado en ERTE, de baja, en paro...», sentencia Irene Rovira, profesora de Derecho Financiero y Tributario en la UOC. Además, también si advierte de que si anteriormente pagabas por realizar la declaración de la renta, ahora puede que acabes pagando aún más, aunque hay quien matiza que «a los mileuristas en ningún caso les tocará pagar. En todo caso lo que no han pagado vía retenciones lo harán en la renta. Para no llevarse el susto, hay que ser previsores».

Los autónomos también se verán afectados. «Es posible que la mayoría de los que han recibido una prestación por cese de actividad tengan que pagar, pero dependerá del tiempo que se ha recibido y si los ingresos del año se han mantenido. A los que han cerrado no les saldrá a pagar», aseguran los expertos.

Eso sí, de tanta mala racha hay quien puede sacar una oportunidad de negocio, aunque eso si serán aquellas personas que tengan renta muy altas «de más de 60.000 euros» quienes puedan permitirse el lujo de aplicar deducciones por compra de vivienda si se tiene derecho; reinvertir ganancias por la venta de una vivienda habitual en otra residencia habitual para neutralizar la tributación; hacer donaciones a oenegés o fundaciones, que permiten desgravar el 75% de los primeros 150 euros donados o el 30% en el resto; aportar cuotas a partidos políticos, con deducciones del 20% hasta los 600 euros; revisar las exenciones para mayores de 65 en la venta de su vivienda o por inversión en una renta vitalicia de una ganancia patrimonial; o convertirse en inversor en nuevos emprendimientos, con deducciones del 30% en la cuota del IRPF estatal, respetando ciertas condiciones


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