Profesional sanitario vestido con el equipo de protección individual durante el Coronavirus

Alerta máxima por la aparición de un nuevo virus muy peligroso en España

Este tipo de garrapata africana que ya ha provocado víctimas en nuestro país produce fiebres hemorrágicas parecidas a las del ébola

Mientras toda la atención está puesta en la erradicación del Coronavirus, otros patógenos aprovechan para hacer su aparición e intentar propagarse entre la población con la amenaza para la salud pública que esto supone. En las últimas horas se han encendido todas las alarmas por el retorno de un viejo conocido en España, el  virus Crimea-Congo.

Según las primeras informaciones, un hombre de mediana edad ha sido infectado de este virus por una garrapata en una zona de pinares en Salamanca, y con independencia del peligro que esto pueda suponer por la aparición de un brote, las autoridades sanitarias llaman a extremar las precauciones ante la presencia de garrapatas africanas en el campo.

Este tipo de garrapatas no son los habituales aràcnidos domésticos sino un tipo conocido como Hyalomma  que viajan desde África hasta zonas del mediterráneo transportadas en las patas de aves migratorias y se reproducen por el contagio en perros y gatos.

Este tipo de garrapata es más pequeña y con el rostro más afilado, són móviles y se las ve correr por el campo  en busca de presas, mientras que la garrapata habitual permanece fija al acecho de un cuerpo de algún mamífero. Una forma de reconocer a la garrapata del virus Crimea-Congo es por los anillos claros y oscuros en sus ocho patas.

Estas garrapatas pueden transmitir varias enfermedades a través de dolorosas picaduras, entre ellos el Crimea-Congo, que produce fiebres hemorrágicas  parecidas a las del ébola, aunque no tan fuertes. Ante su introducción en la piel, es importante no intentar la extracción sino utilizar alcohol u otros productos para provocar su desprendimiento.  

Un viejo conocido en España

El peligro potencial del virus Crimea-Congo ya se ha manifestado con anterioridad en España, ya que en 2016 un hombre de 62 años de Ávila murió al ser infectado y, a su vez, contagió a uno de los sanitarios que le atendió.  

Dos años después, en la provincia de Badajoz, el Hyalomma volvió a infectar a un  hombre de 72 años que acabó perdiendo la vida. En aquella ocasión se activó un protocolo de vigilancia  sobre más de un centenar de personas que consiguió contener el brote. En ambos casos quedó demostrado el peligro de los virus hemorrágicos causados por artrópodos.

Por eso es importante tomar precauciones como llevar ropa protectora  en el campo (pantalones embutidos en calcetines, llevar botas y ropa clara para distinguir cualquier bicho) y proteger a los perros con  repelentes  en forma, por ejemplo, de collares. 

Como los coronavirus, estos patógenos parecen tener reservorios en algunas especies de murciélagos que se alojan en grutas de las zonas selváticas africanas y su aparición en  zonas mediterráneas es preocupante. En todo caso, afortunadamente, al no transmitirse por el aire sino a través de garrapatas y por fluidos corporales, el contagio es más lento.