Pilar G. Cortés, escritora y enferma de cáncer

Pilar tiene 42 años y le quedan días de vida: 'Mamá está un poco fastidiada'

Esta madre y escritora no piensa perder el tiempo dándole vueltas a la cabeza

A Pilar le queda poco de vida. Esta mujer de 42 años lleva tiempo despidiéndose de los suyos y quiere dejarlo todo listo antes de marcharse.

En marzo de 2017 su vida dio un giro inesperado. Le detectaron una masa tumoral en la zona del cuello del útero. Aunque al principio los médicos le dieron muchas esperanzas porque en diciembre el tumor había desaparecido, tiempo más tarde regresó.

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En enero de 2019, Pilar empezó con unas molestias en la cadera, necesitó rehabilitación, se habló de trocanteritis. No obstante, en marzo recibió la peor de las respuestas: metástasis en la pala ilíaca derecha.

Desde el pasado 29 de noviembre Pilar está ingresada en cuidados paliativos del Hospital Centro de Cuidados Laguna, ubicado en Madrid.

«La realidad es la que es... Es una mierda, no la puedo cambiar, la psicóloga me dice que es normal que esté enfadada, que esté triste, que esté todo. Me voy a ir demasiado pronto», explica a ‘El Mundo’. «Tomo pastillas para estar más animada, pero de momento dragones no he visto», añade.

«Me habría encantado envejecer con este hombre. Haber discutido con él todos los días. No será posible ya, pero me voy satisfecha», explica refiriéndose a Pablo, su marido.

Él, por su parte, cuenta a ‘El Mundo’ cuál es la tarea que más le ha costado en toda su vida: «La oncóloga del Hospital del Henares, donde estaba Pilar, no terminaba de decirnos que no podían hacer más por ella. Le dije que no anduviera con paños calientes. Me aseguró que no iba a salir del hospital».

«Es lo más difícil que he hecho en mi vida... En casa, ensayé cómo decírselo, pero no sirvió para nada. Empezaba: 'No sé cómo decirte esto...'. Lo entendió a la primera, me lo puso muy fácil», recuerda.

Una despedida atípica

Es duro tener que decir adiós a todos los que la quieren, pero en especial a su hija Paula, de 10 años. Una metástasis va a impedir que madre e hija sigan compartiendo momentos cara a cara. A pesar de ello, Pilar lo tiene claro, quiere que su hija no se sienta sola y ha decidido dejarle un emotivo legado.

«Quiero dejarle a Paula unas cartas escritas para cuando yo no esté. Cartas en las que le cuento cómo la concebimos, cómo nació, cartas para estar ahí, por ejemplo, cuando tenga su primera regla, aunque yo ya no siga aquí, cartas para acompañarla en todo. Y que el día en que esté triste, lea una donde habré puesto que la echo de menos. Y que el día en que esté alegre, lea una donde yo la haré reír», explica.

Cuando Paula llegó a su vida en 2010 Pilar decidió retomar su afición por la escritura y ya son cuatro los libros que ha autopublicado en todo este tiempo. Lo cierto es que quienes la conocen aseguran que es una escritora notable.

El poder de una hija

Su hija no está dispuesta a darse por vencida y todavía tiene la esperanza de que las cosas cambien. «Cada vez que le digo que tiene que prepararse porque habrá un día en que ella y yo nos quedemos solos, me contesta: 'Papá, es que tú no eres positivo'», explica Pablo.

Pilar tiene claro que Paula es su motor. «Desde que nació lo ha sido. Me preguntas por lo que me gustaría que aprendiera cuando yo no esté. Me gustaría decirle que los sueños hay que perseguirlos. Que no se deje manipular. Que no se deje llevar por cosas que no le hagan feliz. Aquí parece que vamos a vivir siempre, y que siempre vamos a ser jóvenes y guapos. Pero no es así. Que aproveche la vida. Si dejas todo para después, a lo peor luego te encuentras con que no hay un después», subraya.

El poco tiempo que le queda Pilar quiere estar con los suyos, los que le alegran los días a pesar de que el final para ella cada vez esté más cerca. No está dispuesta a estar dándole vueltas a un asunto que, lamentablemente, ya no tiene solución.