Pedro Duque y su mujer, Consuelo Femenía

El drama familiar del ministro Pedro Duque, a la luz: 'Llevan meses así'

El ministro de Ciencia e Innovación vive la pandemia del coronavirus a miles de kilómetros de su mujer, Consuelo Femenía

El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, está viviendo un drama familiar  en este largo periodo de la pandemia del coronavirus. El exastronauta está casado con Consuelo Femenía, la embajadora española en la república de Malta y hace meses que no pueden verse.

Femenía ha estado siempre trabajando desde su residencia en La Valeta. En Malta celebrará hoy, «tranquila y en casa», su 55 cumpleaños.  La mujer de Duque ya cuenta los días para el reencuentro familiar tras meses sin contacto físico por el confinamento. La embajadora, sus dos hijos y su marido han vivido en propia carne la separación a la que se han visto obligadas muchas familias por las restricciones de movimiento.  

Su mujer, Consuelo Femenía, es la embajadora española en Malta

«¿Cómo vive el confinamiento?», le preguntaba un periodista de 'El Periódico' al ministro Duque hace unos días. «Aunque a veces tengo que salir para ir al Ministerio, a la Moncloa o a visitar algún centro de investigación, la mayor parte del tiempo estoy en casa trabajando, con videoconferencias y por teléfono», afirmaba el ministro. 

El exastronauta ha estado en Madrid desde que se decretó el estado de alarma. «Es lo que había que hacer», aseguró. «A Alicante y a Xàbia (allí está su casa familiar), iré en cuanto pueda.  Estoy deseando, como pueden suponer, pero estoy como todos en ese sentido»

El matrimonio tiene dos hijos, un biólogo y una licenciada en Derecho

En una entrevista para ‘Público’, Duque dijo sobre la llamada de Pedro Sánchez que «son sentimientos ambivalentes los que uno tiene cuando se levanta, cuando se acuesta y dependiendo de cómo haya pasado el día. Pero también son muchos años viendo a otros países y viendo a España; son muchos años de pensar que en este país la innovación y la investigación necesitaban una reforma; y tenía que ser una reforma importante, un gran impulso», aseguró. 

El ministro y la diplomática residente en Malta tienen dos hijos en común, un biólogo y una licenciada en Derecho con clara vocación en temas medioambientales. Los dos hablan seis idiomas y sus currículos son un mapa de Europa de instituciones educativas.