Foto de archivo de Margarita del Val, del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Margarita del Val: 'La gente no lo hace y es el momento de más riesgo'

La viróloga alerta del peligro que supone bajarse la mascarilla para hablar con otra persona

Margarita del Val, una de las virólogas más prestigiosas del CSIC, ha puesto la voz de alarma sobre una conducta muy peligrosa que ve todos los días y que puede provocar un grave riesgo para el contagio y la transmisión del temido coronavirus.

En una entrevista ofrecida este miércoles en la Televisión Pública del Principado de Asturias (TPA), la experta viróloga española ha remarcado en primer lugar que, en su opinión, hay mucha gente que está olvidando que el verdadero problema no es que ellos corran un riesgo, sino que ellos contagien a otras personas que están sanas. 

«La gente se pone la mascarilla cuando va por la calle, a veces cuando va por un interior, pero se para a hablar a otras personas y se baja la mascarilla. Bueno, junto es el momento en que más riesgo hay para la otra persona para que yo le contagie. En ese momento es cuando no te tienes que bajar la mascarilla cuando vas a hablar», ha sentenciado. Del Val ha avisado del perligro que supone que «se ha perdido sobre todo esa percepción, el riesgo de epidemia, no el riesgo de mi contagio».

«Cuando bebemos alcohol, nos despitamos con alguna de las medidas»

La científica ha relatado que el problema del ocio nocturno es que, por sus rasgos, hace que relajemos las medidas de seguridad: «Si incluso cuando estamos sobrios y tranquilos a veces nos despistamos con las nuevas medidas porque no las hemos metido del todo en nuestra rutina, en cuando estamos alegres o bebemos un poquito de alcohol, hasta al más pintado se le despista alguna de las medidas».

Finalmente, la experta ha explicado que, desde su opinión sincera, lo que está fallando en nuestro país es que «hemos pasado de blanco total a negro total, hemos pasado de ser uno de los países que más restricciones tenía a haber abierto todo el ocio nocturno cuando en vecinos como Italia, que tienen un modo de ser parecido al nuestro, no lo han hecho».