Imagen de archivo de las manos de una persona mayor

Juani, la mujer expulsada de un bus en Madrid por culpa 'del estado de alarma'

Cuando se dispuso a pagar en efectivo en el autobús, el conductor le dijo que no podía pagar con monedas y que debía bajarse

Juani, una mujer de 81 años, no pudo viajar el pasado miércoles en el transporte público. De hecho, el conductor  se vio obligado a hacerla bajar del autobús por no llevar en abono de la tercera edad. Al ver que tenía el abono caducado, Juani trató de pagar en metálico, pero no le fue posible, pues el transporte público no se puede pagar con dinero en efectivo.

Juani se dirigía a Arganda desde Ambite (Madrid), donde tiene la consulta médica, pero no pudo asistir. Uno de sus problemas es que en Ambite no hay estanco, por lo que no le es posible recargar el abono transporte. Pese a que varias personas se ofrecieron a llevarla a Arganda, ella las rechazó porque «no quería molestar a nadie y prefería moverme por mis medios porque me venía bien», ha señalado en ‘El Mundo’.

Cuando se dispuso a pagar en efectivo en el autobús, el conductor le dijo que no podía pagar con monedas y que debía bajarse. «Le expliqué que al estar confinados no pude renovar el abono y que traía el dinero justo para el viaje. No me podía bajar porque tenía cita con el médico a las 10.15 horas en Arganda y le contesté que no me bajaba», señalaba.

Tras Juani, en el autobús subieron varios viajeros más y el conductor siguió hasta la siguiente parada de Ambite. Al llegar dijo que no continuaba si la mujer no se bajaba del autobús. Y tuvo que hacerlo pese a que varias personas trataron de pagarle el viaje.

Juani ha manifestado al citado medio que el conductor le dijo que no podía llevarla porque tenía miedo a ser sancionado. Entre lágrimas, Juani acabó bajándose del autobús: «Me dijo que hiciera el favor de salir y me volví andando a casa y sin ir al médico. Llevaba cuatro meses esperando una cita porque tengo problemas en el oído y fue muy injusto lo que me pasó».

Un vecino de Juani, ha relatado que al día siguiente del suceso llamó a la empresa de transporte público y desde allí le dijeron que lo normal es que «dada las circunstancias que concurrían lo normal es que se le hubiese dejado ir en el autobús y que recargara el abono para la vuelta». «Ella tenía el abono caducado porque en Ambite no tenemos estanco y esas cosas se deberían de tener en cuenta a la hora de tomar estas decisiones con estos pasajeros de 81 años», explicaba el vecino. Otra mujer del pueblo también ha dicho que «si tenemos que coger el autobús y no nos dejan pagar con dinero en metálico, no nos vamos a poder mover nunca».

Desde la empresa también han querido dejar claro que el conductor tuvo una buena actitud en el desarrollo de los acontecimientos, pues no la bajó de manera inmediata, sino que trató de encontrar una solución para que la señora tratara de poder continuar el viaje. Pese a ello, agregan que no se podía cobrar dinero en efectivo, pues la normativa establecida durante la pandemia por el coronavirus  ha obligado a este tipo de servicios a no poder funcionar con dinero en metálico.