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Desde que se empezara el proceso de vacunación en España, a finales de diciembre de 2020, las esperanzas de vencer al virus de una vez por todas, consiguiendo una supuesta inmunidad de grupo, han estado muy presentes.

Desde que se inició la pandemia en todo el mundo se sabía que la única forma de acabar deshaciéndose del virus ─y ni siquiera se sabe si para siempre o de forma definitiva─ sería inmunizando a la población. Solo hay dos formas de conseguir este, vacunarse para evitar padecer la enfermedad con síntomas o contagiarse y pasar la enfermedad como venga.

Si bien es cierto que esta segunda forma no es muy efectiva, pues se han dado hasta ahora varios casos de personas reinfectados, o que quiere decir que pasar el virus, no quiere decir que no puedas volver a cogerlo y tener síntomas iguales o más graves que durante el primer contagio.

Así pues, todas las esperanzas se han puesto en las vacunas, sin embargo, ya se dijo desde un principio que podía ser un proceso lento. En España, el cálculo de primeras fue que un 70% de la población estaría vacunada para verano, con las cifras actuales no parece que vaya a lograrse el objetivo, pero la vacunación va avanzando.

Cada vez más personas se han inmunizado ya contra el coronavirus. Hay que recordar que se empezó por vacunar a las personas que podían verse más afectadas o a las que podían provocar un problema más grande para la sociedad, teniendo en cuenta los contagios que podían provocar.

Así pues, fueron sanitarios que se encontraban luchando en primera línea contra el virus los que fueron vacunados primero, junto a mayores de residencias. Más tarde se ha comenzado también a vacunar a mayores, de más de 80 años, que viven en domicilios privados e incluso a profesiones de riesgo como profesores, militares o policías, con la AstraZeneca.

Y pese a estar todavía lejos de conseguir una inmunidad de grupo lo suficientemente alta como para pensar en la vuelta a la normalidad, las ganas de la población de que esto suceda cuanto antes hacen que se piense ya mucho en ello. Es por ello que ya muchos se fijan en lo que está sucediendo en Israel.

Se trata del país que ha conseguido hasta ahora inmunizar a su población de una forma más rápida, de hecho, la mitad de los ciudadanos del país están ya vacunados contra el covid y eso ha permitido que el territorio se haya podido tomar ya ciertas libertades que el resto de países no tenemos.

Allí los contagios han ido descendiendo de una forma muy notoria en los últimos meses y, en consecuencia, también lo han hecho la positividad, las hospitalizaciones, los ingresos en UCI y, lo más importante, los fallecimientos por el virus. En solo tres meses se ha logrado vacunar a una gran parte de la población, lo que ha hecho que la tendencia de la pandemia allí haya ido a mejor muy rápido.

El pasado 27 de diciembre el país entró en un confinamiento muy estricto, a día de hoy, tan solo tres meses después, la vida ya ha vuelto bastante a la normalidad. Si bien es cierto que las restricciones siguen presentes y los ciudadanos tienen que seguir llevando mascarillas y respetando la distancia de seguridad, la situación allí ha mejorado mucho.

Desde el diario '20 Minutos' han podido hablar con varias personas que residen allí y les han asegurado que cada vez la situación es de más euforia. Más gente en la calle, más reencuentros entre personas que no se podían ver desde hacía tiempo, negocios llenos, calles con muchas personas, etc.

Sin embargo, desde el país aseguran que no es una normalidad muy distinta a la que se tiene ahora en España, o por lo menos, en algunos puntos. Pues Israel impuso unas restricciones bastante más severas que nuestro país cuando la tercera ola estaba en su peor momento.

Además, se ha creado allí un 'Green pass' para las personas que ya han sido vacunadas de las dos dosis o las que han superado la infección tras contagiarse. Esto les permite tener una mayor libertad, se puede llevar en el móvil y sirve para poder acceder con total libertad a bares, restaurantes, estadios, discotecas y todo tipo de eventos multitudinarios que, de otra forma, ni podrían celebrarse.

Ahora, además, hay expertos que ya empiezan a pedir en el país la retirada de normas más arraigadas como la obligatoriedad de la mascarilla en espacios abiertos, por ejemplo. Se espera que poco a poco todo eso se vaya estudiando.