Jóvenes con mascarillas en un aeropuerto

Un investigador del CSIC: 'Hay un tipo de mascarillas que no valen para interiores'

José María Lagarón opina que las FFP2 son las mascarillas más recomendables contra el Covid

José María Lagarón es investigador del Instituto de Agroquímica y Técnica Alimentaria (IATA-CSIC). Junto a su equipo, fueron los responsables de crear la mascarilla FFP2 de nanofibras del CSIC, que se vende a través de su spin-off Bioinicia desde el mes de agosto. El investigador, en una entrevista para 'Nius Diario', asegura que no tiene dudas sobre qué tipo de mascarilla usar en lugares cerrados. Lagarón se decanta por la FFP2.

Lagarón alerta de la menor efectividad de las mascarillas quirúrgicas

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Lagarón apunta que las mascarillas quirúrgicas no son tan válidas contra el Covid porque «son abiertas. Y porque se testan contra bacterias, no contra virus. Cuando las testas, tienes que probar su eficiencia de filtración contra bacterias de 3 ó 4 micras, que debe ser superior al 95% o incluso al 98%. Pero nosotros tenemos una máquina para filtrar aerosoles, y cuando yo cojo una quirúrgica y la testo con aerosoles, me sale que la filtración estaría entre un 65% y un 80%. No más», recalca.

Además, el investigador alerta de la menor protección de este tipo de mascarillas: «Hay la noción equivocada de que una mascarilla quirúrgica protege de que tú contagies a otros, pero eso no es verdad. La mascarilla quirúrgica protege de que las bacterias que yo emito puedan pasar a través de la mascarilla, pero si yo tengo un virus, sólo me van a proteger en parte, hasta un 80% como mucho. Si alguien estornuda, o simplemente habla, como la mascarilla no es estanca, además, parte de esos aerosoles la atraviesan (entre un 15% y un 35%), y otra parte sale por los laterales».

Mujer con mascarilla y paraguas hablando por teléfono en la calle bajo la lluvia
Las mascarillas de tela son una «tomadura de pelo», según el investigador del CSIC José María Lagarón | iStock

Lagarón explica el funcionamiento de las mascarillas quirúrgicas con un sencillo ejemplo: «Si yo tengo a alguien enfrente y me está hablando, los aerosoles que pasan por la mascarilla son entre un 15% y un 35%, pero si estoy infectado, como hay huecos por los lados de la mejilla, además, estoy aerosolizando el medio donde estoy. Ése es el problema. La gente sigue con la idea equivocada de que protegen a los otros pero no me protegen a mí. Y en interiores, no hacen ninguna de las dos cosas», explica.

Sobre la obligatoriedad de utilizar mascarillas FFP2 en interiores

El investigador del CSIC opina que desde hace tiempo se deberían de utilizar de forma obligatoria ls mascarillas FFP2: «Yo pienso que sí. Lo que ocurre es que los científicos sabemos que los aerosoles son un problema desde el principio de la pandemia. Hablamos de esas partículas finas que permanecen en el ambiente durante un cierto tiempo si no ventilas la habitación. A los científicos nos preocupa el mecanismo aéreo de transmisión. Pero si tú planteas que todo el mundo se tiene que proteger con FFP2, cuando no había ni siquiera quirúrgicas, la gente no habría querido ni ir a trabajar».

El tema de los aerosoles y la transmisión aérea también preocupa al investigador del CSIC: «Hay cada vez más evidencias de que la transmisión aérea es posible y, si no es la vía principal de transmisión, al menos es importante. Si tienes un supercontagiador en una habitación, como no te pongas una FFP2 o FFP3 vas a acabar contagiado, seguro. El problema es que no hay un número suficiente de EPIS, y además son más caras… Yo creo que están esperando a que lo recomiende claramente la OMS».

Lagarón habla de «tomadura de pelo» al referirse a las mascarillas de tela

Cuando es preguntado por las mascarillas de tela y su efectividad, Langarón asegura con firmeza que «es la tomadura de pelo más grande de esta pandemia. Las venden como higiénicas, porque no se pueden certificar como quirúrgicas, no pasarían los ensayos. Con una mascarilla textil es fácil hacer una prueba: si soplas y apagas la llama de un mechero, lo que tienes puesto es una red de tenis», sentencia.

«Lo que pasa es que no tienen que tener una certificación siquiera. Yo, cuando me viene alguien con una higiénica que no identifico, no estoy tranquilo. La mayor parte de las que se venden ni siquiera han sido testadas. No ves en ningún sitio que estén cumpliendo la normativa, las normas UNE (las que regulan los estándares de calidad), simplemente te lo tienes que creer», finaliza el experto, añadiendo que se deberían prohibir este tipo de mascarillas.