Se trata de una las fotos que mejor recoge la desesperación de la hostelería. En ella, podemos ver a dos camareros sentados en la puerta del restaurante donde trabajan dándose consuelo ante la gran crisis que amenaza al sector por culpa de la pandemia provocada por el coronavirus. José Fontanella, socio del restaurante 'El Bodegón Azoque' en Zaragoza, le pasa la mano por el hombro a su compañero Iván Trasobares mientras este mantiene la cabeza gacha en un intento de consolarle.
'El Bodegón de Azoque' ha sido uno de los muchos restaurantes que ha tenido que cerrar en la capital zaragozana tras las últimas restricciones impuestas por el Gobierno de Aragón para frenar los contagios. La comunidad se encuentra en la fase 3 y debido a ella la hostelería debe cerrar a las 22:00 horas y se prohíbe el consumo dentro de bares y restaurantes.
La puesta en marcha de unas restricciones que vuelven a ahogar una vez más al sector ya muy tocado desde el pasado mes de marzo. La foto que ha corrido como la pólvora por las redes sociales, ha sido compartida por el propio restaurante para poner en conocimiento el grave problema que supone para el negocio el tener que cerrar. «Estamos viendo que se ha ido de madre esto. El lunes nos levantamos y vemos que esto se ha magnificado de una manera brutal» señala Fontanella a 'ElHuffPost'.
El socio de 'El Bodegón de Azoque' agradece las muestras de cariño que ha recibido tras la publicación de la fotografía y afirma que «solo quieren trabajar». Son «una humilde empresa» que desea con todas sus fuerzas poder seguir prestando servicio a sus clientes. Ante el cierre del negocio, Fontanella ha tenido que organizar su género para no perderlo. «Estamos recogiendo el producto, envasándolo, congelándolo, porque no podemos seguir porque no nos dejan» lamenta.
Lo que más ha impresionado al dueño del local ha sido el aluvión de mensajes que ha recibido de la gente para darle ánimos. «Es verdaderamente brutal, gente llorando, madres y padres que tienen al hijo en la misma situación que nosotros, con un restaurante y que siente el mismo desazón. Esto no se puede explicar es una pasada» reconoce.
«Nos llama gente queriendo ingresarnos dinero, gente que dice que solo gana 200 euros al mes pero que el importe que decidamos nosotros que nos lo ingresa. La verdad es que es para echarse a llorar continuamente y en algún momento te derrumbas. Pero no queremos eso. Queremos trabajar, sin más. Ese es el mensaje que queremos hacer llegar» reitera una vez más José Fontanella deseando que la situación se arregle lo antes posible.