El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en rueda de prensa durante una cumbre en la Unión Europea

El arriesgado acuerdo que ultima el Gobierno para prolongar el estado de alarma

Con el PP instalado definitivamente en el ‘no’, Sánchez trata de contentar tanto a Ciudadanos como a ERC

El Gobierno de Pedro Sánchez está apurando las  últimas horas  de la negociación para obtener una prórroga del estado de alarma antes de presentar mañana, en el Congreso de los Diputados, la  nueva propuesta  para ampliar este marco de actuación que muy probablemente continuará pero con cambios y matices.

Todo el esfuerzo en Moncloa se centra ahora en atar el «sí» de Ciudadanos y PNV y alejar a ERC del «no» en el que se ha instalado últimamente. Se consolida así la estrategia de Sánchez de dar por perdido al  Partido Popular de Pablo Casado, que se suma definitivamente al bloque del «no»  con Vox y los independentistas catalanes de JuntsxCat.

Pero la estrategia es arriesgada y obliga al ejecutivo a hacer malabarismos. Porque Ciudadanos exige a cambio de su apoyo al estado de alarma que el Gobierno abandone la mesa de negociación en Cataluña, mientras el Gobierno intenta seducir a nacionalistas vascos y a republicanos catalanes con la baza del «cogobierno» y la descentralización.

Moncloa no deja de repetir que  ERC  sigue siendo un  socio preferencial  en la legislatura, y en ese sentido reactivar la mesa de negociación en Cataluña sería un golpe de efecto para recuperar su confianza. Pero eso alejaría definitivamente a Ciudadanos, cuyos  diez diputados han sido clave para la última ampliación del estado de alarma.

En estas últimas horas el Gobierno negocia también con Ciudadanos el tiempo de la nueva prórroga, y con los nacionalistas e independentistas el alcance de la descentralización. Por un lado, Inés Arrimadas le pide al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, una prórroga por un  tiempo «razonable»  y un plan B  para salir de forma ordenada del mecanismo excepcional del estado de alarma.

Por su lado, Sánchez cede a las peticiones de Ciudadanos y nacionalistas pero exige que la prórroga sea de un mes, y no de quince días. A cambio, Sánchez cedería a las presiones de PNV y ERC e implantaría un  estado de alarma light en el que el Gobierno central renuncia al mando único para pactar las medidas de la desescalada con el resto de los partidos, los agentes sociales y las  comunidades autónomas.

El Gobierno central se quedaría solo con las competencias de movilidad  para asegurar el cierre de territorios ante un eventual repunte localizado de contagios. La vicepresidenta Carmen Calvo confirmó ayer que la propuesta será de un estado de alarma para un mes y con las competencias sólo para el ministerio de Sanidad, y no junto a Defensa, Interior y Transportes como hasta ahora.

Por ahora, las conversaciones se mantienen abiertas y fuentes del Gobierno aseguran que el principal problema se centra en el tiempo de la prórroga, que plantea dudas en Ciudadanos. En el PNV decían esta mañana que aún no han recibido el texto, pero que esperan que se puede lograr un acuerdo juntos a Ciudadanos y ERC. Los republicanos, por su parte, dejan una puerta abierta a la posibilidad de un  acuerdo de última hora.