Un hombre mirando por la ventana en época de confinamiento

'Hay que hacerlo para evitar un confinamiento, no queda otra'

Varios epidemiólogos opinan sobre las posibles alternativas a un confinamiento estricto

Muchos epidemiólogos y expertos en pandemias están convencidos de que la solución para frenar la tercera ola no es un confinamiento estricto. Manuel Franco es profesor de epidemiología de la Universidad de Alcalá y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública, (SESPAS) y ha hablado con el medio digital 'El Salto Diario' sobre este tema tan de actualidad en los últimos días. La pandemia dejó este jueves un nuevo máximo de contagios notificando hasta 44.357 y con una IA de 795 casos por cada 100.000 habitantes.

«Lo importante es que no caigamos en los errores del pasado. El confinamiento estricto produce un sufrimiento añadido en las familias, especialmente en las más vulnerables, en las personas que viven en situaciones de infravivienda o de hacinamiento. Además, tenemos que dejar salir a los niños a la calle, no cerrar los parques e intentar no cerrar las escuelas. Hay que fomentar que nos socialicemos al aire libre, con distancias de seguridad y mascarilla. Eso es lo seguro. Y si para evitar un confinamiento estricto hay que poner el toque de queda antes y cerrar la hostelería antes, no pasa nada», sentencia Franco.

«La economía y la salud nunca han estado reñidas y no deberían de estarlo»

«Adelantar el toque de queda en el estado de alarma pasa por tener un consenso en el consejo interterritorial. Son decisiones que tienen que tomar las Comunidades Autónomas y tenemos miradas diferentes. Castilla y León y Madrid tienen miradas diametralmente opuestas aún siendo gobernadas por el mismo partido. Yo estoy del lado de la protección de la salud por tanto comparto que se tomen las decisiones más drásticas posibles», asegura el epidemiólogo.

Este jueves la Comunidad Valenciana cerraba toda su hostelería debido a que la región presidida por Ximo Puig registraba unos datos muy elevados de ocupación de camas con pacientes covid (39,25%) y de un 57,5% hablando de camas UCI.

«Es una malísima noticia para los hosteleros, pero no tiene por qué serlo. La economía y la salud nunca han estado reñidas y no deberían de estarlo. Yo creo que hace tiempo que hubiera sido necesario limitar el consumo interior. Ahora mismo no hay otra y creo que, junto al cierre de los comercios a las 18:00 horas de la tarde, son medidas muy oportunas», confiesa Carmen Vives, catedrática de medicina preventiva y salud pública de la Universidad de Alicante.

«En Alemania, al dueño de un bar que cierra se le paga el 75% de su caja»

Vives también señala que estas medidas deben llevar consigo un paquete de ayudas. «Hay que amortiguar las desigualdades sociales que pueden generar las medidas que tomamos. Ahí debe de haber una respuesta de apoyo del Estado», afirma. Sobre ello, Franco mira hacia un país europeo para que sigamos su ejemplo en España. «En Alemania al dueño de un bar que tiene que cerrar se le paga el 75% de su caja».

Por otro lado, Javier Segura, epidemiólogo y vicepresidente de la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMASAP), asegura «que antes del confinamiento domiciliario, el cierre de la hostelería es el paso que hay que dar. Tenemos que intentar conservar la actividad docente, los centros educativos abiertos, apoyar el teletrabajo, el que sea excepcional el trabajo presencial. Ahora bien, sabiendo que hay muchos grupos sociales que no pueden teletrabajar, cualquier medida que va a tener un impacto económico, como las medidas sobre la hostelería, debería de ir asociado a medidas de apoyo social y laboral que tampoco están claramente en marcha», advierte.

El riesgo de olvidarse de los vulnerables

Segura opina que si finalmente quedamos confinados, habría que mirar por aquella gente «con casas que no se encuentran en las condiciones adecuadas y el impacto generado en la salud mental de estas personas. Las alternativas habitacionales todavía no están resueltas. En Uruguay están desarrollando experiencias muy valiosas que están teniendo un éxito tremendo», apunta.

Finalmente, el propio Segura considera que «una de las claves es una red de centros de corta estancia, centros que están dentro de los barrios, habilitados para tratar de una forma integral a las personas que caen enfermas en situación de vulnerabilidad social y se hace atención también de salud mental. Hay abordajes comunitarios que hay que imitar y que realmente son una alternativa para estas personas que viven en condiciones que no permiten aislamientos», sentencia.

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