Un sanitario con un vial de la vacuna de AstraZeneca en una mano

Rompe un vial de la vacuna del covid, se lo calla y rellena las jeringuillas con suero

Ha sucedido en una localidad de Alemania, la enfermera quiso ocultar lo sucedido y rellenó jeringuillas con suero fisiológico

Sobre las vacunas se han oído, hasta el momento, todo tipo de noticias e historias. Los efectos secundarios, gente que se niega a ponérselas, altos cargos que se aprovechan de su posición para ponérsela antes de tiempo, etc. Pero el caso que se ha escuchado ahora, y que ha sucedido en Alemania es de los peculiares.

Si bien es cierto que todo se inició con un accidente que puede ocurrirle a cualquier persona, la forma de actuar de la enfermera a la que la sucedió a impactado en todo el mundo, por la gravedad de sus actos.

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Al parecer, durante una jornada más de vacunación contra el coronavirus, una enfermera de la localidad alemana de Frisia rompió sin querer un frasco con el líquido de la vacuna correspondiente a 6 dosis, se le cayó de las manos, según informa el medio local 'Deustche Welle'. Hasta aquí la cosa no parece grave, pero es que el suceso no termina en este punto.

La mujer podría haber admitido lo que había sucedido, avisado al resto del cuerpo médico y todo hubiera acabado, con unas vacunas menos, pero sin más daños que ese. 

Lo que sorprende es la decisión que tomó la mujer en lugar de hacer so. Se calló, no dijo nada y para que su error se descubriera decidió rellenar ese frasco con algún líquido que pudiera pasar por la vacuna, suero fisiológico.

Así pues, la enfermera rellenó el equivalente a seis dosis de la vacuna con suero fisiológico y seis personas fueron vacunadas con ello, sin que nadie supiera nada.

«La mujer dijo que el motivo de su acción era evitar tener que informar a alguien sobre el frasco que se le había caído», han contado autoridades locales al llevar a cabo la investigación sobre lo sucedido. Sin embargo, la mujer sí le contó a alguien lo que había sucedido.

Fue a un solo compañero pero eso bastó para que todo saliera a la luz. Su compañero, viendo la gravedad de lo que allí acababa de ocurrir, lo contó todo a las autoridades médicas, y de ahí el caso acabó en manos de autoridades también policiales. Y es que la cosa no es para menos.

Nada más y nada menos que 200 personas se habían vacunado ese día en el centro en el que trabajaba la mujer. Seis de esas personas creían que habían sido vacunadas contra el covid cuando, en realidad, únicamente se les había puesto en su cuerpo suero.

Se puede considerar, por lo tanto, una especia de estafa, y, además, los enfermeros no podían saber a cuáles de esas 200 personas se les había inyectado el suero en lugar de la vacuna real.

Como se dice en estos casos, el remedio fue peor que la enfermedad y es que esas 200 personas tuvieron que ser citadas para comprobar si se les había administrado o no la vacuna contra el covid. 

Tuvieron que acudir a su centro de vacunación para realizarse un test de anticuerpos con el que se podría comprobar que pacientes los habían producido y cuáles no, esos justamente serían los que no se habían administrado la vacuna de verdad.

Sobre el caso o las represalias contra la mujer poco más se sabe, únicamente que se está llevando a cabo una investigación pero no se ha dicho si se van a tomar medidas contra la enfermera por sus recientes actos.