Efectivos sanitarios con equipos de protección individual atendiendo un paciente durante la emergencia del Coronavirus

Intentan detectar un nuevo brote de coronavirus en las cloacas

Un nuevo estudio sobre las aguas fecales arroja nuevo datos sobre la enfermedad

Un nuevo frente se abre en la investigación para prevenir el Covid-19 que se adentra en el lado más oscuro e indómito de nuestra sociedad. Hace uno meses, una revista científica afirmó que los enfermos por coronavirus no solo expulsaban el virus por las vías respiratorias sino que también se producía a través de los intestinos.

De esta manera, todas las sustancias fecales que van a parar a las cloacas y que provienen de personas infectadas, son portadoras del virus. De la misma manera, esa carga viral estaría viajando por las alcantarillas hasta llegar a los centros de tratamiento de aguas fecales poniendo en riesgo a los trabajadores y provocando la duda de si las aguas depuradas utilizadas para regar los campos pudieran estar infectadas por el virus.

Con esta información sobre la mesa, el director técnico de la Entidad de Saneamiento y Depuración de Aguas Residuales de Murcia, Pedro Simón, se puso manos a la obra para realizar las investigaciones necesarias que dieron comienzo el 12 de marzo y que han durado hasta el 14 de abril, realizando pruebas PCR a las aguas fecales  que llegaban a los centros de tratamiento de aguas.

Los resultados obtenidos por Simón confirmaron la presencia del ARN del SARS-CoV-2  en las aguas que llegaban a las centrales, sin embargo, una vez depuradas, no había rastro del virus. Todavía no se ha realizado un estudio de viabilidad, pero todo indica que es «improbable» que la carga viral encontrada en las aguas fecales tengan la capacidad suficiente de contagiar, ya que se tratarían más bien de pequeños fragmentos incapaces de causar la enfermedad.

Las alcantarillas como medida para prevenir el contagio

Una vez aclarada la seguridad en el agua depurada, una nueva duda planeó sobre Simón al pensar en la posibilidad de utilizar el virus encontrado en las cloacas para  anticiparse a futuros brotes.

El estudio iniciado por Simón junto con científicos del CSIC y de la Universidad de Valencia ha desvelado que la enfermedad ya estaba presente en las alcantarillas días antes de que diese comienzo la pandemia. Lorca, Cieza y Totana contenían Covid-19 en sus aguas fecales dos semanas antes del primer contagio, lo mismo ocurrió en Valencia donde se pudo detectar el virus con un día o dos de antelación.

«Hay estudios que muestran que los infectados expulsan fragmentos de virus en las heces hasta 42 días después de la infección» asegura Gloria Sánchez, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos y coordinadora del estudio.

La científica confía en la posibilidad de usar los datos obtenidos en las muestras de agua como una manera de prevenir el contagio: «Creemos que este sistema puede funcionar como alerta temprana ante un posible segundo brote en unos meses; no sería una sustitución de las medidas de vigilancia epidemiológica ya establecidas, como los test masivos, sino complementaria».

Dudas sobre este método de detección

El estudio de las aguas fecales todavía se encuentra en fase experimental pero ya hay expertos que ponen en duda su efectividad como prevención: «El hecho de que el virus se detecte en aguas residuales unos días antes que el primer caso confirmado tiene pocas implicaciones prácticas. Confiar en este método puede ser contraproducente si nos distrae del objetivo principal: hacer tests en menos de 24 horas a toda persona con síntomas compatibles con covid-19» opina Miguel Hernán, epidemiólogo de la Universidad de Harvard.

De la misma opinión es Antoni Trilla, epidemiólogo del Hospital Clínico de Barcelona: «Tiene una utilidad limitada; quizás puede servir como “alerta” precoz en situaciones en las que la incidencia sea muy baja y aparentemente no se detecten casos nuevos».

Sin embargo, otros científicos sí que creen que puede ser útil de cara al verano, ya que otorgaría un «parámetro a incluir en la calidad de las aguas de baño de las zonas costeras una vez que se pueda abrir el uso como zona de baño».