Humphrey Bogart e Ingrid Bergan en el rodaje de Casablanca, probablemente la película con más frases míticas de toda la historia del cine

Los 20 mejores clásicos del siglo XX

El XX es el siglo que vio nacer al cine como gran industria del entretenimiento y la época en la que se realizaron las películas más míticas y recordadas por los espectadores

Hablemos de cine clásico. Veinte años no son nada cantaba Carlos Gardel en los años treinta del pasado siglo y casi sin darnos cuenta pronto habrán pasado veinte años desde que dijimos adiós al siglo XX, el siglo del séptimo arte, lo que nos sirve de excusa para seleccionar los veinte mejores clásicos del cine del siglo XX.

Max Schreck en un fotograma de la película Nosferatu interpretando al vampiro
Grandes actores como Bela Lugosi o Christopher Lee han interpretado a Drácula en el cine pero la recreación que hizo Max Schreck en Nosferatu sigue siendo la más terrorífica | Mornau

Nosferatu, 1922

En los años veinte del siglo XX el expresionismo alemán revolucionó el cine con su visión conscientemente artística del medio. Sus historias acontecen en una especie de universo paralelo en el que la verosimilitud no importa demasiado y lo que cuenta es el tono místico y fantástico que las envuelve de arriba a abajo.

La idea del director Mornau era adaptar el clásico de la literatura gótica Drácula de Bram Stocker pero al no poder hacerse con los derechos de la novela contó básicamente la misma historia sin citar ni a Drácula ni a Stocker, intentando ahorrarse de paso un dinerito (la ocurrencia acabó en los tribunales). Terrorífica y desasosegante Nosferatu puede presumir no solo de mostrar al primer vampiro en la gran pantalla sino de que casi un siglo después siga siendo el de aspecto más inquietante de todos los vistos en una sala de cine.

El maquinista de la general, 1926

El actor, guionista y director Buster Keaton era un genio superlativo y sin él la historia del cine no sería la misma. Para muchos es el mejor cómico del cine mudo y para no pocos es el mejor cómico de la historia del cine en general, sea este mudo o sonoro. Le apodaron “cara de piedra” porque sus películas se caracterizan por un humor extremadamente físico mientras él adopta en todo momento un rostro inexpresivo.

Divertidísima, trepidante y llena de momentos antológicos curiosamente El maquinista de la general fue en su estreno un fracaso de taquilla y crítica. El tiempo puso las cosas en su sitio y hoy en día está considerada como lo que es: una de las mejores comedias de todos los tiempos.

King Kong, 1933

King Kong es la película de monstruos más famosa de la historia y probablemente la mejor. Se estrenó en plena gran depresión después del crack del 29 y combinaba las mejores técnicas cinematográficas del momento con una innovadora escenografía. Su argumento sedujo a los espectadores del mundo entero mezclando tres de los principales mitos del imaginario colectivo: el del mundo perdido, el del simio asesino y el de la bella y la bestia.  Después se han rodado varias películas más con el gran gorila como protagonista pero ninguna llega ni de lejos a la altura de esta dirigida por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack.

Fotograma de la película Tiempos Modernos en la que se ve a Charlot accionado una palanca
En Tiempos Modernos Charles Chaplin consigue hacernos reír burlándose del trabajo deshumanizado en una gran cadena de montaje | Charles Chaplin

Tiempos modernos, 1936

Hablar del cine del siglo XX y no incluir por lo menos una película de Charles Chaplin sería como resumir la historia de la música pop sin citar a los Beatles. Podría ser El gran dictador o La quimera del oro pero escogemos Tiempos Modernos porque contiene todos los elementos que convierte al cine de Chaplin en magistral: el personaje de Charlot, momentos de comicidad extrema, toneladas de ternura y un mensaje crítico de fondo, en este caso contra el trabajo deshumanizado propio de la era industrial.

El mago de OZ, 1939

Víctor Fleming dirigió este inolvidable musical, adaptación del libro homónimo de L. Frank Baun, que encumbró al estrellato de Hollywood a Judy Garland a los dieciséis años y le valió un Oscar especial a la intérprete. De todas las grandes cosas que contiene El mago de OZ no podemos no reseñar “Over the Raimbow”, posiblemente la canción más famosa de la historia del cine.

Lo que el viento se llevó, 1939

Ahora que el pensamiento políticamente correcto amenaza con prohibir su emisión en televisión al considerarla racista por su visión edulcorada y amable de los estados sureños durante la guerra de secesión americana, no está de más recordar que Lo que el viento se llevó es la película más taquillera de todos los tiempos si se tiene en cuenta la inflación. Solo por eso ya merece estar en esta lista. Protagoniza por Vivien Leiigh y Clark Gable tuvo tres directores: Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood.

Katherine Hepburn y Gary Grant en un fotograma de la película Historias de Filadelfia
Katherine Hepburn y Gary Grant mantuvieron un duelo interpretativo en Historias de Filadelfia que desprende una química pocas veces en una sal de cine | George Cukor

Historias de Filadelfia, 1940

George Cukor está considerado como un gran maestro de la alta comedia de Hollywood. De todas sus grandes películas escogemos Historias de Filadelfia porque tiene un guion preciso como un reloj suizo y dos intérpretes descomunales en estado de gracia que desprenden una química brutal entre ellos: la sin par Katherine Hepburn y el no menos grande Gary Grant. Por si esto fuera poco el tercero en discordia es un tal James Stewart.

Ciudadano Kane, 1941

Cuando los críticos de cine elaboran sus listas de las mejores películas de la historia Ciudadano Kane siempre aparece si no la primera entre los primeros puestos. Y puede que a uno le guste más Sed de mal o Campanadas a medianoche entre el buen puñado de obras maestras que dirigió Orson Welles, pero Ciudadano Kane supuso una revolución en la manera de hacer cine en Hollywood que hasta esa fecha era más de los productores que de los directores. Welles y esta película cambiaron las reglas del juego y a partir de entonces los directores tomaron el absoluto control creativo para dejar de ser solo un técnico más y convertirse en esos artistas a los que llamamos cineastas. 

Casablanca, 1942

Es muy difícil explicar por qué Casablanca es una de las más grandes y recordadas películas de todos los tiempos si tratamos de hacerlo utilizando solo argumentos objetivos. Para lograrlo hay que dejar de lado la ciencia y recurrir a la magia, porque la magia del cine es lo que hace a esta película tan especial, una magia que supura en cada fotograma. Michael Curtiz dirigió magistralmente a Humphrey Bogart e Ingrid Bergan en una cinta repleta de frases y momentos que se han grabado a fuego en la memoria de los espectadores que desde entonces sabemos que siempre nos quedará París.

Roma ciudad abierta, 1945

Si el cine es arte entonces nadie puede extrañarse de que Italia tuviera muchísimo que aportarle a un medio que no se entendería sin los grandísimos directores e intérpretes transalpinos. Muy pocos países pueden presumir de nombres de la talla de Fellini, Visconti, Antonioni, Sergio Leone, Pasolini, De Sica, Marcello Mastroianni o Sofía Loren, por citar solo a unos pocos.  Roma ciudad abierta de Roberto Rosellini está considerada junto a El ladrón de bicicletas la gran obra maestra de la escuela neorrealista que surgió tras la caída de Mussolini y el final de la segunda guerra mundial.

Qué bello es vivir, 1946

El máximo exponente del subgénero cinematográfico conocido como cine navideño y no sale Papá Noel.  Los protagonistas de esta historia son un ángel menor que todavía debe ganarse sus alas y un empresario al borde del suicidio al que da vida James Stewart en una de las mejores interpretaciones de su extraordinaria trayectoria. El director Frank Capra quiso plasmar el espíritu del New Deal del presidente Rooselvet en este cuento navideño maravilloso que nos reconcilia con lo mejor del ser humano.

Rashomon, 1950

El cine es un arte universal que fundamentalmente nos habla de la condición humana y por eso podemos ver películas de cualquier cultura por diferente que esta sea a la nuestra y que su mensaje nos llegue con total claridad, como pasa con Rashomon del japonés Akira Kurosawa. La historia de un hombre acusado de asesinar a un señor feudal y violar a su mujer en la China del siglo XII contada desde tres puntos de vista diferentes. Quizá la cinta más lograda del director de más éxito y prestigio internacional del país del sol naciente.

Cautivos del mal, 1952

Cautivos del mal es una película que habla sobre los entresijos del propio cine, del impulso creativo, las ambiciones, las luchas de poder y los egos enfrentados que están detrás de esta gran industria. Su director Vicent Minelli es conocido sobre todo por sus musicales pero en esta ocasión realiza un apasionante melodrama en el que brillan con luz propia dos monstruos de la interpretación de la talla de Kirk Douglas y Lana Turner.

James Stewart y Kim Novak se besan en un fotograma de la película Vértigo
Vértigo resume y aglutina todas las grandes obsesiones fílmicas de Alfred Hitchcock | Alfred Hitchcock

Vértigo, 1958

¿Por qué Vértigo y no Psicosis, o La ventana indiscreta, o Con la muerte en los talones? Pues anda que no hizo peliculones el bueno (y muy perverso) de Alfred Hitchcock, varios de esos títulos podrían figurar en esta lista sin que nadie se escandalizase. Ponemos Vértigo porque no solo es una película genial sino que además incluye varias de las claves y obsesiones que definen su incomparable filmografía: el misterio, el engaño, la seducción, el amor trágico, la necrofilia y las rubias perversas.  

Los 400 golpes, 1959

No podemos olvidar que los creadores de este invento, los hermanos Lumière, eran franceses ni que Francia mima, protege y se enorgullece de su industria cinematográfica como pocos países en el mundo. Los 400 golpes de Truffaut es una de las películas más emblemáticas de la escuela de la “Nouvelle Vague” francesa y una producción emociónate y personalísima que nos cuenta la historia de un adolescente rebelde enfrentado a sus padres, sus profesores y el mundo de los adultos.

Viridiana, 1961

Nuestra película española (en este caso una coproducción con México) de la lista estuvo prohibida en nuestro país hasta después de la muerte de Franco, provocó la destitución inmediata del director de cinematografía del régimen cuando se le ocurrió acudir a Cannes a recoger la Palma de Oro con la que fue galardonada, fue tildada de ser una blasfemia por el Vaticano y tampoco pudo estrenarse en Italia. Luis Buñuel  fue el mejor y más personal cineasta que jamás hubo en España y quizá Viridiana sea su trabajo más redondo amén del más polémico. Escándalos aparte es una cinta maravillosa, puro arte subversivo, dinamitero e imprescindible.

El hombre que mató a Liberty Valance, 1962

«Me llamo John Ford y hago películas del oeste», dijo un día el director de El hombre que mató a Liberty Valance. Y qué películas: Centauros del desierto, La diligencia, Pasión de los fuertes, Fort Apache, Río Grande, Dos cabalgan juntos… no hay otro cineasta que hiciese tanto por el western como Ford. No sabemos si El hombre que mató a Liberty Valance es el mejor de todos ellos pero si tenemos claro que es una película insuperable. Una bellísima historia de amor y rivalidad protagonizada por un inmenso John Wayne, un no menos genial James StewartLee Marvin haciendo de villano y Vera Miles como la chica en disputa.

Lawrence de Arabia, 1962

Lawrence de Arabia es para muchos espectadores el cine llevado a su máxima expresión porque combina como muy pocas películas el espectáculo audiovisual apabullante y entretenidísimo con el cine entendido como una obra de arte compleja y personal realizada por un auténtico creador. Ese creador se llamaba David Lean, era británico y además de esta  es el director de otros dos títulos míticos: Doctor Zhivago y El puente sobre el río Kwai.

En Lawrence de Arabia todo es sobresaliente, el guion, la dirección, la puesta en escena, la fotografía, el montaje… mención aparte merece el reparto de auténtico lujo: Peter O´Toole, Omar Sharif, Anthony Quinn y Alec Guinnes.

Grupo salvaje, 1969

Mitad western crepuscular y mitad película de aventuras toda la cinta está repleta de acción salvaje como pocas veces se ha visto en una pantalla de cine. Su director Sam Peckinpah era conocido como “el poeta de la violencia” por la extrema crudeza y belleza de sus películas y en Grupo salvaje llevó esas señas de identidad hasta sus últimas consecuencias. Nadie que la haya visto podrá olvidar jamás ni la secuencia de arranque, el más brutal atraco a un banco imaginable, ni su apoteósico final que empieza con el grupo salvaje haciendo su mítico y recordado paseíllo armado hasta los dientes dispuesto a llevarse por delante a medio México.

Marlon Brando en un fotograma de la película El Padrino
La actuación de Marlon Brando como el mafioso Vito Corleone en El Padrino está considerada como una de las mejores de la historia del cine | Francis Ford Coppola

El Padrino, 1972

Steven Spielberg dijo hace unos años que El Padrino era la mejor película realizada por un director todavía vivo, en este caso Francis Ford Coppola. Un ejercicio narrativo apabullante de grandísimo nivel con un magistral retrato sicológico de todos y cada uno de los personajes, un ritmo prodigioso que combina complejas secuencias familiares con violentísimas escenas de acción, unas interpretaciones memorables con Marlon Brando a la cabeza, una banda sonora inolvidable  y una puesta en escena perfecta hicieron que desde su mismo estreno El Padrino fuera unánimemente considerada como uno de los mejores clásicos del cine de todos los tiempos.


Comentarios