Imagen de archivo de las manos de un enfermero administrando un medicamento

La carta de una enfermera española a la familia de Gregorio, fallecido por coronavirus

El hombre murió en marzo del 2020, durante la primera ola

Una familia española va a poder descansar más tranquilamente después de recibir una carta por parte de una enfermera anónima que cuidó de su abuelo cuando estuvo ingresado por Covid-19 en marzo del 2020, en plena primera ola de la pandemia

Gregorio era un hombre de 88 años que estuvo ingresado en el Hospital Universitario de Getafe, pero que, lamentablemente, acabó engordando la lista de las 45.000 personas que fallecieron en nuestro país por la enfermedad durante los primeros meses. 

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En aquel momento, los hospitales españoles, y en especial los madrileños, estaban saturados de pacientes con coronavirus, lo que convertía el trabajo en los centros sanitarios en una auténtica odisea. Pero esta enfermera encontró a un paciente que, a pesar de su gravedad, le hizo la vida más fácil.

Por esa razón ha querido contactar con su familia, y a su vez darles la tranquilidad de saber que su abuelo, teniendo en cuenta la situación, estuvo bien atendido y cuidado en sus útlimos días de vida. 

En la carta, recogida por 'El Huffington Post', la enfermera explica a su familia que cuando conoció a Gregorio y se presentó, él respondió con un «hola y una sonrisa», algo que a ella le maravilló porque estaba comenzando un turno que fue muy duro. 

Esta enfermera, que ha preferido quedar en el anonimato, explica cómo fueron los días de Gregorio en el hospital, cómo le limpió el cuerpo con unas compresas empapadas de agua y se acordó de su familia, confinada en casa como todos los españoles y sin poder estar con él. 

«Entonces pensé en su familia, en lo preocupados que estarían por Gregorio, por cómo estaban siendo estos momentos y fue en ese preciso instante cuando concebí escribir esta carta», escribe la enfermera.

La familia de Gregorio, por su parte, ha recibido la carta con la mayor de las alegrías, porque han podido quitarse una espinita que tenían clavada desde hace un año. Cuando su abuelo estuvo ingresado, la familia solo recibía el parte médico por vía teléfonica y una vez al día. Era la única forma que tenían de saber cómo estaba Gregorio. 

La familia estaba preocupada por el estado de su abuelo en un hospital colapsado

Laura, su nieta, explica que las imágenes que se veían de cómo estaban los hospitales, con pacientes en los pasillos y sin espacio ni personal para atenderles correctamente, les dejó con muy mal sabor de boca, pensando que su abuelo podría haber estado sufriendo eso durante sus últimos días.

Pero la carta de esta enfermera les demuestra que ese no fue el caso de Gregorio, sino que él sí que pudo ser bien atendido por el personal y, dentro de lo malo, pasó sus últimos días cuidado. 

«Esa espinita que se te queda dentro en todo este tiempo, pensando que mi abuelo había muerto de una determinada manera, pues resulta que ha dado la vuelta. Ha sido como una esperanza, una tranquilidad. Mi abuelo falleció y es una mala noticia, pero el hecho de saber que ha estado bien se lleva de otra manera», relata Laura. 

La preocupación de la familia se agravó porque Gregorio sufría alzhéimer, lo que le provocaba ansiedad y dificultades para respirar cuando estaba consciente, por lo que sus familiares temían que eso dificultara todavía más su progresión del Covid-19 y el estado en el que estuvo ingresado. 

Finalmente, la familia de Gregorio puede descansar tranquila sabiendo que su abuelo pasó sus últimos días entre personas que cuidaron de él y le atendieron para que no le faltara de nada, a pesar de la mala situación en la que se encontraban.