Varios billetes de 50 euros

El negro futuro que dibuja el Banco de España: La urgente exigencia que le hace al Gobierno

Las previsiones hechas por el Banco de España son más pesimistas conforme han avanzado las semanas

Las arcas españolas van a quedar muy maltrechas  a causa de la crisis sanitaria producida por el Covid-19. El gasto público se ha disparado por el esfuerzo que está haciendo el Gobierno para poder afrontar la emergencia sanitaria a causa del parón de la actividad económica y el hundimiento de los ingresos que obtiene el Estado.

Por ese motivo, el Banco de España ya ha manifestado que se necesita diseñar y poner en marcha un nuevo plan fiscal gracias al cual se puedan sanear las cuentas una vez superemos la crisis sanitaria. 

Según las cuentas realizadas por el Gobierno a través de las medidas adoptadas, España sufrirá un impacto  de 138.923 millones de euros a causa del gasto público, el menor índice de recaudación y los avales crediticios del ICO. Es por esto que Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, ha manifestado durante su comparecencia en la comisión de Asuntos Económicos del Congreso de los Diputados que se requiere de una actuación inmediata en relación a las políticas fiscales, con el objetivo de subsanar el máximo posible la decaída en las rentas a empresas y familias durante el tiempo que se necesite.

«Debemos aceptar que un mayor impulso presupuestario en la actualidad deberá venir acompañado de la mano de una estrategia  clara de consolidación presupuestaria», declaraba Hernández de Cos. Ha reclamado un programa para consolidar el presupuesto a medio plazo «a través de la revisión del gasto y de la estructura y capacidad impositivas permita sanear nuestras finanzas públicas».

A pesar de ello, desde el Banco de España se entiende que la aplicación del ajuste se debe retrasar hasta que se haya superado la actual crisis sanitaria, ya que el hecho de retirar prematuramente las medidas fiscales podría tener resultados adversos, y que se podrían prolongar más de lo debido en el tiempo. «Sin embargo, la contrapartida necesaria debe ser el anuncio temprano de una estrategia de reducción de los desequilibrios fiscales para su aplicación gradual posterior. De hecho, una definición temprana tendría importantes beneficios para la credibilidad de la política económica y permitirá potenciar los efectos expansivos de las actuales medidas fiscales», explicaba.

También cree conveniente que se diseñe una ambiciosa agenda de reformas que permitan al país tener un mejor potencial de crecimiento  de la economía: «La magnitud del reto de desarrollarla plenamente requerirá un acuerdo político acorde y que se mantenga previsiblemente durante varias legislaturas», declaraba Hernández de Cos. 

Cabe tener prudencia y ser muy efectivos, pues ha recordado que España entró en la crisis económica del coronavirus «desde una posición de partida de sus finanzas públicas vulnerables por sus elevados niveles de déficit estructural y deuda».

Las previsiones hechas por el Banco de España son más pesimistas conforme han avanzado las semanas. Durante el mes de abril las previsiones realizadas por ellos reflejaban una caída del 6.6% del PIB (Producto Interior Bruto) en unos de los tres escenarios previstos. En estos momentos, un mes después de la última previsión, se cree el desplome económico puede ser del 9.5%, y hasta del 12.4% dependiendo de la duración de la inactividad laboral.

«La evidencia estadística acumulada en las últimas semanas y las dificultades que comienzan a vislumbrarse de cara a la eventual recuperación hace que los escenarios más benignos, con caídas más moderadas que se proyectaban hace solo unos meses, sean hoy poco realistas», ha manifestado.

Además, ha admitido que «la duración de la perturbación va a ser más larga de lo que inicialmente habíamos anticipado», albergando posibilidades sobre escenarios aún más pesimistas.