Jaime Peñafiel en un entierro

Terrible: Las escalofriantes confesiones de Jaime Peñafiel sobre su propia muerte

El periodista volvió a 'Sálvame' y todavía eran visibles las secuelas de la enfermedad

Jaime Peñafiel reaparecía el pasado miércoles 10 de junio en el plató de 'Sálvame' para hablar sobre el escándalo judicial que persigue a don Juan Carlos I. Visiblemente desmejorado y con la voz bastante afectada, el cronista por excelencia de la Casa Real relataba su dura experiencia  al contagiarse por Covid-19.

Fue hace tres meses cuando  Peñafiel y su mujer comenzaron a sentir los síntomas propios de la enfermedad  mientras se encontraban en su casa de Toledo señalando a una de sus empleadas domésticas como la causante del contagio: «Creo que ha sido una de las personas del servicio la que nos ha contagiado» explicaba.

Contagiados tanto Jaime como su esposa, decidieron poner rumbo a su casa de Madrid para asegurarse una mejor atención médica con su doctor que le confirmó la enfermedad: «Mi médico internista de la clínica de La Luz me está controlando y me ha dicho que todos los síntomas son de este virus. Tengo fiebre, pero de momento estoy bien. Si empeoro o tengo dificultad respiratoria ya me ha dicho que habría que ingresarme» comentaba los primeros días de la enfermedad cuando todavía los síntomas no eran graves.

Sin embargo, su edad avanzada —88 años— lo situaban como persona de riesgo por lo que debían vigilar con atención su evolución pues de ello dependía su vida. «Es terrible. Es algo que no puedo olvidarlo. Se va tu vida como se va el día» confesaba en 'Sálvame'. El periodista llegó a asumir su propia muerte: «Sentí que me moría. Sabía que me moría, pero no tenía miedo. Esos días pensaba que ya había hecho todo en la vida. Me daba pena de mi mujer, Carmen, que se quedaba sola. Me acordaba de mi hija, pensaba que la iba a ver» contaba a Jorge Javier.

Tan grave y crítica fue su situación que le pidió a su mujer que «me dejara morir en paz». Por fortuna Jaime Peñafiel se fue recuperando, aunque todavía no ha recuperado del todo el gusto y el olfato, y superó la enfermedad llevándose una lección: «Tengo muchas ganas de vivir, que es lo más importante. Amas la vida. Debo de estar muy fuerte cuando he salido de ésta» aseguraba.