Julián Conteras en plano medio de perfil al volante de un coche  atendiendo la prensa

'¡Qué injustos fuimos con ella!': María Patiño admite su culpa ante Julián Contreras

Julián Contreras ha revelado detalles del infierno que vivió su madre, Carmina Ordóñez, junto a Ernesto Neira

El documental de Rocío Carrasco  ha hecho hincapié en un tema de vital importancia, el del maltrato de género, y es que son muchas las mujeres que incluso a día de hoy siguen sufriendo abusos físicos y psicológicos pero no se atreven a hablar. 

Justo por eso, Julián Contreras ha acudido al 'Sábado Deluxe' para relatar el infierno que vivió su madre, Carmina Ordóñez, quien al parecer también sufrió malos tratos por parte de una de sus parejas, Ernesto Neira. De hecho, ella lo denunciaba públicamente.

Algo, ante lo que María Patiño, presentadora del programa, no dudaba en afirmar arrepentida: «¡Qué injustos fuimos con ella!». Y, Julián, entre lágrimas, reconocía que «no sabes la de tiempo que llevamos esperando escuchar esa frase, solo esa frase...»

«Se genera una desesperación que es muy difícil de explicar. Yo recuerdo perfectamente el día que mi madre llegó, se sentó en el suelo y me dijo: 'Te voy a contar una cosa, el juez dice que a mi no me han podido maltratar por ser yo'. Es decir, que no tenía el perfil de ser una mujer maltratada». Además, Contreras aseguraba que él había sido testigo de uno de los episodios, y que ni siquiera le llamaron para testificar. 

Por su parte, Patiño quiso aprovechar el momento para disculparse con su invitado. «Es tarde, pero personalmente te quiero pedir perdón a tí y a tu familia. A pesar de que nos quede mucho por avanzar, hemos avanzado», se pronunciaba al respecto del trato que había recibido Carmina por parte de los medios. 

«En esto queda mucho por avanzar, a pesar de que hayan pasado veinte años», aseguraba Julián, quien admite que los hechos que ha relatado Rocío Carrasco le tocan muy de cerca. «Tengo una sensibilidad muy especial con este tema, porque yo lo he sufrido, y he podido ayudar a muchas personas en esa situación. Me alegra y me conmueve el movimiento, pero para mí sigue siendo agridulce».

Y es que él no entiende que el movimiento todavía no sea haya instaurado por completo en la sociedad, cuando es un hecho de vital importancia. «Yo presencié un episodio, tras el cual mi madre me dice que se había caído en la bañera. Después, me dijo que me quedase un tiempo en casa de mis tíos».

Algo, que corroboraba Charo Vega, presente también en el programa e íntima amiga de Carmina durante años. «Me llamó y me dijo: 'Ven, que me va a matar'. Y yo me puse muy nerviosa, y salí corriendo a verla. Ese día cambié la cerradura de su casa».

Julián, por su parte, aseguraba que su madre estaba completamente anulada. «No tenía capacidad de reacción para defenderse, porque tenía la mentalidad de una mujer maltratada». El hijo de Carmina es coach de mujeres maltratadas y reconoce que el patrón se repite: «Cuando les dices que están siendo maltratadas, lo niegan. 'No, mi marido tiene una forma de ser algo complicada'».

Además, Contreras ha contado que él descubrió lo que ocurría con su madre de golpe, después de filtrarse en la prensa unas fotos de Carmina con el rostro amoratado, que hicieron saltar todas las alarmas. «Una noche yo consigo hablar con ella, y cuando la extraigo del shock, le pregunto cuando empezó todo. Ahí, ya empieza a contarme, que tuvo una discusión con él en la que le llega a agredir con una plancha».

Por lo visto, Carmina se esforzó mucho en ocultarle la realidad. «Mi madre tenía una personalidad muy arrolladora, con mucho temperamento. Siempre decía, 'a mí no ha nacido el hombre que me ponga una mano encima'. Y yo me lo creía, porque tenía una personalidad muy fuerte. Sin embargo, cuando tenían una discusión, yo veía que pegaba dos chillidos y ahí quedaba la cosa».

Un duro testimonio que refleja el calvario que muchas mujeres sufren cada día, y que incluso siendo un rostro tan conocido como  Carmina Ordóñez o Rocío Carrasco, demuestra que el maltrato se da hasta en los casos más insospechados.