Montaje con foto del marqués Fernando González de Castejón

Crimen del marqués: La autopsia revela qué ocurrió en el piso de la calle Serrano

Fernando González de Castejón mató a su mujer y a su amiga de un tiro y no hubo ensañamiento

Los policías pensaron que iban a atender un triple crimen por un posible ajuste de cuentas, pero pronto se dieron cuenta de que estaban ante algo muy diferente. En el piso había tres cuerpos, sí, pero ningún asaltante. Uno de ellos había matado a los otros dos y se había quitado la vida.

Esta es la hipótesis inicial que formularon los investigadores en el número 205 de la calle Serrano, en el barrio de Chamartín (Madrid). El autor de la matanza no era otro que el marqués de Perijá y conde de Atarés, Fernando González de Castejón. Una de las víctimas era su mujer, Gema.

La autopsia ha ayudado a confirmar las sospechas de la policía, y ha añadido una nueva información. El aristócrata ejecutó a su mujer de un tiro, lo mismo que con su amiga, y no hubo ensañamiento. La policía investiga ahora si el agresor pudo haber tendido una trampa a su mujer.

Qué ocurrió en la calle Serrano

Ayer se realizaron las autopsias a los cuerpos de Fernando (53 años), Gema (44) y Julia Cuevas (70). Los resultados preliminares confirman la principal sospecha. El marqués mató primero a su esposa en la cocina, con un tiro a bocajarro en la cabeza, y luego se dirigió al salón.

Foto de Fernando González de Castejón
La autopsia ha revelado más detalles sobre el doble crimen | La Noticia Digital

Julia, una amiga de Gema que a veces dormía en casa, se sobresaltó y acudió al salón donde estaba Fernando. La anciana recibió entonces un disparo en la cabeza que acabó con su vida al instante. Horas después, el conde se quitó la vida disparándose en la boca con la misma arma.

En casa del aristócrata encontraron un amplio arsenal, y según la investigación no disponía de licencia para su posesión o uso. Había armas de fuego, silenciadores (que en España están prohibidos), arcos, ballestas y puñales. También objetos y banderas con simbología nazi y fascista.

La doble cara del marqués

El cadáver del asesino no será velado y se decidió su traslado directo al cementerio del Escorial para su sepultura. El marqués y conde estaba enemistado con su familia por temas de herencia. Además había protagonizado un caso de malos tratos contra su madre y sus hermanas en 2009.

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En cambio, los cuerpos de Gema Jiménez y Julia Cuevas son velados hoy en el tanatorio de San Isidro por sus familiares. La Delegación del Gobierno ha confirmado que la policía actuó de oficio en 2018 por malos tratos contra Gema. Pero ella no lo denunció y no constaba en el sistema de protección VioGén.

El marqués era también muy odiado por sus vecinos, a los que tenía atemorizados con sus extravagancias y su agresividad. En cambio, en el barrio sí disfrutaba de una cierta popularidad. Solía mostrarse como un tipo entrañable y simpático, e iba repartiendo tarjetas con su título nobiliario.

¿Le tendió una trampa?

Los resultados preliminares de la autopsia y la observación del escenario del crimen llevan a pensar en un crimen premeditado. La principal pregunta que se hacen los investigadores es si el marqués tendió una trampa a su mujer. El agresor habría ejecutado a su mujer de manera fría y sin ensañamiento.

Foto del conde Fernando González Castejón en Antena 3
El conde de Atarés en una aparición en televisión | Antena 3

Gema había ido a París (Francia), donde está residiendo la hija de 12 años del matrimonio, pero volvió antes de tiempo. Allí tenía que verse con una amiga, Beatriz, pero le envió un mensaje diciendo que se iba antes de tiempo porque no estaba “fatal”. ¿Por qué volvió a Madrid de manera repentina?

Gema vivía atemorizada por su marido, y creen que el marqués podría haber hecho que volviera para ejecutar su venganza. La investigación apunta a que se desató una discusión en la cocina que acabó con el asesinato de Gema. La otra pregunta que surge ahora es si se podría haber evitado.

Un ser extravagante

El marqués tenía cambios de humor repentinos, amenazaba a los vecinos y salía al patio a pegar escopetazos. Sin embargo, los vecinos nunca denunciaron su comportamiento. Una simple denuncia habría bastado para que la policía descubriera el arsenal que tenía en su casa de manera ilegal.

Ni la denuncia por malos tratos de 2009, ni la detención de 2018 fueron tampoco suficientes como para que la policía registrara el domicilio. Sorprende como nadie le puso el ojo encima a pesar del comportamiento tan extravagante que relatan los testigos. Todo ha salido a la luz una vez ocurrida la tragedia.