Foto de los padres

Antonio y Cristina mataron a su bebé Aaron en Elche: habrá un antes y un después

Todos los crímenes cometidos contra menores serán castigados con la prisión permanente revisable

El 13 de septiembre de 2018 tuvo lugar en Elche un terrible suceso que marcará un antes y un después en nuestro país. Cristina y su novio Antonio mataron al bebé de la mujer de una forma espantosa. Los dos asesinos fueron condenados por la Audiencia de Alicante a prisión permanente revisable.

El año pasado, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana anuló la pena ante la estupefacción de todos. Ahora, el Tribunal Supremo (máximo órgano judicial en España) ha tomado una decisión. Una decisión que cambia para siempre este tipo de crímenes.

La Sala Segunda del Tribunal Supremo ha establecido que los futuros crímenes cometidos sobre menores de edad serán condenados con prisión permanente revisable. El caso de Aaron ha marcado pues un precedente. Los asesinos de menores recibirán la pena máxima que recoge el código penal español.

Aaron se convirtió en una molestia

Cristina Jiménez Moraleda, madrileña de 29 años, llevaba apenas un par de meses viviendo en Elche. Se había mudado allí con su hijo Aaron, de dos años, y su nuevo novio, Antonio Pérez Vázquez. Desde un buen principio, la convivencia de la pareja estuvo marcada por el consumo de drogas.

Félix con su hijo Aaron
Félix era el padre biológico de Aaron | Cedida

Cristina tuvo a Aaron con Félix, su expareja, al que había dejado tras conocer a Antonio por internet. Los dos se mudaron a Elche, donde vivían del cuento gracias a la herencia de 50.000 de su abuela. Consumían habitualmente porros y cocaína, y se pasaban las horas jugando a la videoconsola.

Antonio perdía la paciencia a menudo y los golpes al menor empezaron a ser algo habitual. Los vecinos los escuchaban todo, y sin embargo, nadie avisó nunca a la policía hasta que fue demasiado tarde. El 13 de septiembre de 2018 se desencadenó la tragedia que llevaba tiempo anunciada.

El crimen de Aaron

Esa noche el niño no paraba de llorar y su padrastro, que había fumado porros y esnifado cocaína, volvió a perder los nervios. Esta vez, sin embargo, la violencia fue extrema. El joven zarandeó al bebé con violencia por el brazo y le dio un puñetazo en la cabeza que le estampó contra la pared.

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Con el niño medio inconsciente, le agarraron por el cuello con fuerza hasta provocar la asfixia del niño. Al ver que no reaccionaba se asustaron y lo llevaron al hospital, donde dijeron que se había despertado así. Luego dijeron que se les había caído en la bañera, e incluso que le habían pegado otros niños.

Pero el bebé presentaba inconsciencia, palidez cutánea, politraumatismos y un gran hematoma en la cara. Era evidente que los padres mentían, así que activaron el protocolo y avisaron a la policía. Aaron murió tres días después, y en su cuerpo encontraron signos de un maltrato continuado en el tiempo.

El periplo judicial de los asesinos

Antonio y Cristina fueron detenidos por el presunto asesinato del bebé, y tras unos meses en prisión provisional fueron juzgados en Alicante. Un jurado popular les declaró culpables por unanimidad. Tal y como pedían las acusaciones y la Fiscalía, fueron sentenciados a la prisión permanente revisable. 

Sin embargo, con posterioridad el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana revocó la pena. La pareja fue sentenciada a 23 años de cárcel para cada uno: 20 por asesinato, y 3 por malos tratos. La decisión obedecía a que no tenían intención de matarlo ya que lo llevaron al hospital.

Foto de Félix con Aaron
Félix perdió a su bebé Aaron en esta tragedia | La Noticia Digital

Ahora, el Tribunal Supremo se ha manifestado al respecto con una decisión que sin duda marca un precedente. La nueva sentencia ha sido aprobada con 12 votos a favor y 4 en contra. Establece que en futuros casos se impondrá la pena máxima de privación de libertad a los asesinos de menores.

La prisión permanente revisable está vigente en España desde el 26 de marzo de 2015. Esta pena se aplica a los autores de delitos de mucha gravedad o bien cometidos contra personas vulnerables. Se trata de una cadena perpetua, pero con revisión periódica del caso y una posible puesta en libertad.