Un cuidador de una residencia coge la mano de un anciano.

El síntoma silencioso del coronavirus en España que debería preocuparnos más

Los mayores son un colectivo doblemente vulnerable en estos momentos

La población española cada día está más envejecida y muchas personas pasan sus últimos días en completa soledad.

A raíz de la crisis sanitaria producida por el COVID-19, la población mundial ha tenido que adaptarse de forma rápida a las medidas adoptadas para evitar más su propagación.

Un sentimiento subjetivo

El confinamiento fue una situación excepcional y complicada para todos. Pero hubo un grupo que notó más la falta de relaciones sociales, quienes vivían solos.

Aunque la soledad es un sentimiento subjetivo, hay personas que sin compañía no se siente afectadas. Sin embargo, hay quienes viviendo con más personas de su entorno se ven solas.

Además, está también la soledad no deseada, aquella que llega por la muerte de un ser querido o aquella mal gestionada.

La soledad puede afectar a cualquier persona, pero hay que prestar especial atención a aquellos grupos más vulnerables. En España hay más de dos millones de hogares unipersonales formados por personas de más de 65 años, según el INE. Precisamente este grupo es uno de los más afectados por la pandemia. Los mayores se han convertido en un colectivo frágil y doblemente vulnerable, frente a la pandemia y a también a la soledad.

Aunque ya han pasado unos meses desde el duro confinamiento, quienes viven solos ven con miedo la vuelta a otro encierro. Tras los rebrotes, temen que se les vuelve a alejar de amigos y familiares. Y es que este sentimiento de soledad puede manifestarse a largo plazo tanto a nivel físico como psicológico, desembocando en un aumento de los niveles de ansiedad.

Consejos para evitar la soledad

Según los expertos hay formas para que la sensación de soledad disminuya en la mente.

Uno de estos consejos es evitar los pensamientos negativos. Aceptar la situación es el primer paso para controlar las emociones. Además, es bueno mantener una comunicación periódica con los más allegados.

Establecer una rutina con horarios de sueño regulares es importante para mantener la mente activa y alejarla del sentimiento de soledad.

Además, cuidar la dieta es básico para mejorar el estado de ánimo y si puede combinarse con algo de actividad física mucho mejor.

Para completar estas opciones frente a la soledad, se puede optar por utilizar técnicas de meditación, las grandes aliadas para calmar la angustia y reducir la ansiedad.