Calle vacia en una localidad de España

El grave problema que tendremos para coger vacaciones este año en la empresa

Los expertos no descartan un aumento de las demandas judiciales para que el juez resuelva los conflictos

Si hay algo que define el momento que estamos viviendo es la  incertidumbre. El inicio del plan de desescalada ha traído algo de optimismo pero no ha despejado las principales incógnitas sobre en qué fase empezaremos el verano y cómo será,  si abrirán las playas, si podremos ir de vacaciones en plena normalidad o cuándo y cómo será el retorno de los niños al colegio.

Todas estas cuestiones condicionan el reparto de las vacaciones, que este año se complica y mucho. En la mayoría de las empresas, los que aún no se habían cogido las vacaciones están apurando todo lo pueden para tener más información y, en todo caso, fechas tempranas como junio y julio son las que todos quieren evitar.

Según el estatuto de los trabajadores, la empresa no puede imponer las vacaciones de forma unilateral, estas no son sustituibles por ninguna compensación económica, y el trabajador debe conocer las fechas como mínimo dos meses antes. Es decir, que en esta caso nos plantamos como mínimo en el mes de julio

Pero los expertos advierten de que el tema de las vacaciones será muy complicado porque la legislación no contempla situaciones extraordinarias como esta, en la que venimos de dos meses de confinamiento y se tendrá que adaptar la normativa a las circunstancias. 

La solución tendrá que salir del marco legal vigente, que contempla el derecho a vacaciones anuales, pactadas entre el trabajador y la empresa, y con un mínimo de dos mes de antelación, pero adaptado a las nuevas circunstancias, que puede dar lugar a cambio de fechas y una nueva estructuración de los períodos de disfrute según las necesidades organizativas.

Los expertos cuentan con que surgirán contradicciones y  colisión de intereses, y aconsejan poner el pacto y el diálogo en primer plano para favorecer posibles cambios que no disminuyan los derechos  y permitan una solución satisfactoria para todos.

Dentro de las empresas se prevén discusiones y peleas  por las fechas de las vacaciones, ya que la mayoría querrá pedirse las vacaciones en la  Fase 3, que es cuando abren los hoteles y se puede salir de la provincia, y lo mismo ocurrirá con los trabajadores que hayan recibido el permiso retribuido recuperable  de finales de marzo.

Los jefes tienen un problemón de cara al reparto, pero algunos expertos aconsejan la estrategia de la lotería: sortear las fechas, y si no te gustan cambiarlas con algún compañero. Por otro lado, la fecha límite para coger las vacaciones es el mes de mayo y por ahora es muy difícil  saber lo que va a pasar  dentro de dos meses, así que todos vamos a ciegas.

La mayoría de los trabajadores coge las vacaciones asumiendo que  no va a poder ir a ningún sitio este verano, ya sea por los problemas de movilidad o para priorizar el ahorro ante la inminencia de una crisis galopante. 

Pero teniendo en cuenta que este año aún no hemos podido disfrutar de vacaciones, en las empresas esperan un efecto embudo  de cara a finales de  agosto y septiembre, meses aún con buen tiempo, en el que la situación estará más clara y aún no habrá comenzado el curso escolar. Será necesario, entonces, la flexibilidad y el compañerismo.

Puede darse el caso de muchos trabajadores que cogieron las vacaciones  antes del 14 de marzo  y tengan que disfrutarlas cerca de casa porque aún estemos en fases iniciales de la desescalada y, además, los juristas no descartan un aumento de las demandas judiciales: ante el desacuerdo muchos decidirán acabar en los juzgados y que el juez decida.