Calle vacía durante el toque de queda por el coronavirus

Jarro de agua fría: Las nuevas variantes cambian la fecha del fin de las restricciones

El Centro de Control de Enfermedades de Europa (ECDC) alerta del riesgo de levantar las medidas antes del verano

Tras superar la primera oleada del coronavirus, se extendió una sensación de optimismo con el convencimiento de que podríamos controlar las nuevas olas con restricciones puntuales. Pero la situación ha cambiado y la aparición de nuevas variantes más contagiosas en pocas semanas aleja la ilusión de recuperar pronto la nueva normalidad

Ni la llegada de las vacunas servirá para acelerar la superación de la pandemia, porque según el último informe del Centro de Control de Enfermedades europeo (ECDC), se tendrán que mantener las restricciones «en los próximos meses». 

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El informe muestra un empeoramiento de las perspectivas: «Debido a la emergencia de variantes más contagiosas del coronavirus y aunque se implemente un programa más rápido de vacunación, será necesario endurecer y mantener la medidas restrictivas en los próximos meses para evitar nuevos aumentos de la mortalidad». 

La previsión de la autoridad sanitaria europea es que medidas como confinamientos, limitación de viajes y aforos o toques de queda deberán prolongarse aún más por los «retrasos en la obtención, distribución y administración de vacunas». Estos retrasos ya han obligado a frenar la campaña de vacunación en algunas zonas de España, como Madrid y Cataluña.

El informe del ECDC es un jarro de agua fría para los países europeos, que se encuentran en plena lucha para doblegar la curva de la tercera ola. Pero sobre todo para España, que de confirmarse las peores previsiones tendrá que prepararse para un segundo año en blanco para el turismo y recibiría así un golpe definitivo a la economía.

Los investigadores del ECDC ven muy probable que las nuevas variantes más contagiosas como la británica acaben siendo dominantes de aquí a marzo. El escenario más probable es que los casos de la nueva variante pasen del 25% actual al 100% en el próximo mes, y esto lo cambiaría todo: «Un aumento del 70% en el contagio reduce un 40% la eficacia de cualquier medida de respuesta».

Confinamiento duro en febrero

En el peor escenario planteado  en el informe se contempla un endurecimiento de las medidas en febrero similar al peor momento de la primera oleada, el 1 de abril de 2020. En España ya se ha descartado llegar a este extremo y Sanidad rechaza todo lo que tenga que ver con un nuevo confinamiento total en todo el país. 

Sin embargo, en el ECDC aseguran que «reforzar las medidas restrictivas en febrero evitará un aumento de la mortalidad asociada a la variante más contagiosa». A medida que avance la campaña de vacunación, prevén que «cada mes adicional de medidas restrictivas reducirá los picos de la tasa de mortalidad y el número total de muertes».

Su cálculo es que el exceso de mortalidad variará notablemente en función de la fecha en la que se levanten las medidas: «Encontramos que habría un 10% menos de muertes en 2021 si las medidas se levantan el 1 de abril en vez del 1 de marzo, y un 20% de muertos menos si se levantan el 1 de mayo en vez del 1 de marzo».

El ECDC da por hecho que la aparición de las nuevas variantes más contagiosas acaban con la ilusión de una rápida salida de la normalidad. Su amenaza pone en jaque la vuelta a una cierta normalidad social y económica, a pesar de la llegada de las vacunas. «Es importante comunicar que durante varios meses será necesario mantener medidas estrictas para evitar un aumento de la transmisión, la hospitalización y la muerte», aseguran.

El riesgo de volver a empezar de cero

Según este último informe, «con el tiempo, la vacunación reducirá el impacto del virus y permitirá suavizar las medidas restrictivas», pero eso no evitará que a corto plazo se tengan que prolongar las restricciones para evitar los riesgos de una propagación de las nuevas cepas.

Los investigadores del ECDC tienen en cuenta las advertencias de los expertos sobre el riesgo de una propagación de las nuevas variantes de coronavirus antes de que la inmunización de la mayoría de la población. Esto significa que si las nuevas cepas avanzan más rápido que la vacuna, podrían hacerse resistentes a los anticuerpos y habría que volver a empezar de cero.