Montaje con foto del fallecido

Aparece muerto Bartolomé, un conocido sargento de la Guardia Civil

Fue uno de los pioneros de la policía científica en Mallorca y ayudó a resolver algunos de los crímenes más célebres

El cuerpo de la Guardia Civil de Mallorca está de luto tras conocerse la muerte del sargento Bartolomé Montserrat Clar. Lo encontraron sin vida en una barca en el Club Náutico de S’Arenal, y todo apunta a que sufrió un infarto fulminante. Bartolomé era una persona muy querida y respetada en la Benemérita.

Según ha desvelado Última Hora, el cuerpo sin vida del sargento apareció el miércoles por la mañana en una embarcación. Tras una primera inspección ocular no se aprecian signos de violencia ni hay indicios de la presencia de otras personas. Está previsto que hoy se le practique la autopsia para salir de dudas.

Bartolomé era un veterano sargento de la Guardia Civil al que consideraban un maestro para las nuevas generaciones de uniformados. Fue pionero hace décadas en la formación de la primera policía judicial de Mallorca. Había impulsado su creación junto con otros históricos guardias civiles como el fallecido Teodoro Toro.

Policía con una gran intuición

Quienes conocieron a Bartolomé Montserrat Clar le definen como un agente dotado de una intuición prodigiosa. Era muy admirado por su gran profesionalidad a la hora de realizar inspecciones oculares, un conocimiento que transmitió a los nuevos agentes. La Guardia Civil ha transmitido su pesar por la sentida pérdida.

Foto del fallecido
Bartolomé ayudó a resolver los crímenes más célebres de Mallorca | Cedida

El guardia civil fallecido tenía 67 años y ya estaba retirado, aunque seguía en contacto con sus compañeros. Pasó sus últimos años de servicio en la Policía Judicial de Algaida hasta que en 2012 decidió jubilarse. La navegación era otra de sus grandes pasiones y la muerte le sorprendió en su barco, amarrado en el Club Náutico.

Después de retirarse, el sargento se refugió en su casa de Llucmajor donde disfrutaba de sus aficiones como la pesca. Aun así, nunca desconectó del todo de su trabajo y solía ayudar a sus compañeros con su prodigiosa memoria y su experiencia profesional.

Ayudó a resolver muchos crímenes

Bartolomé Montserrat nació en Llucmajor hace 67 años y se incorporó a la Guardia Civil en 1978. Empezó su profesión en el cuartel de Moncada, en Valencia, y poco después fue trasladado a Mallorca, donde desarrolló toda su carrera. Tras su paso por la Comandancia se trasladó al puesto de su pueblo.

En los años noventa se incorporó a la Policía Judicial y acabó siendo uno de los grandes artífices de su impulso. Durante mucho tiempo dirigió el Laboratorio de Criminalística de la Policía Judicial, que se encarga de recabar pruebas en los delitos más graves. Al frente de la unidad ayudó a resolver múltiples asesinatos en Mallorca.

Foto de grupo con el fallecido
Bartolomé, segundo por la izquierda, en su fiesta de despedida | Cedida

Sus compañeros destacan la astucia con la que llevaba a cabo las investigaciones. Con él al frente, el departamento fue incorporando grandes innovaciones técnicas que revolucionaron la tarea de los investigadores. Por ejemplo, la recogida de la muestra de ADN en la escena del crimen que hoy es imprescindible.

Semana negra en la Guardia Civil

La repentina muerte de Bartolomé coincide con el luto estos días por el fallecimiento de Juan Galán Bisquert, guardia civil de la Policía Judicial de Manacor. Era uno de los agentes más admirados y respetados de la Guardia Civil en Mallorca. Murió esta semana a los 64 años víctima de una larga enfermedad.

Foto del personaje
Juan Galán ha muerto a los 64 años víctima de una enfermedad | Cedida

Juan Galán estaba casado con María del Rosario y tenía tres hijos: Marina, Juan Manuel y Francisco. Pertenecía a la generación de oro de guardias civiles que ayudaron a resolver los crímenes más célebres en Mallorca. Sus compañeros le llamaban “Juanito” y veían en él a un policía instintivo con un gran olfato.

En su vida personal era afable y generoso, motivo por el cual cosechó un gran número de amistades dentro y fuera del cuerpo. El lunes, poco antes de morir, llamó uno a uno a sus compañeros para decirles adiós. Con su muerte y la de Bartolomé Montserrat, la Guardia Civil está viviendo una semana negra.