Imagen de la ciudad de Madrid bajo una capa de contaminación

Alarmante dato del sector de la construcción: responsable de casi un 40% de las emisiones globales de CO²

Hay que reducir la demanda energética en los edificios y adoptar estrategias con materiales que reduzcan la huella de carbono

Las emisiones de  dióxido de carbono (CO²), a causa de mantener operativos gran parte de los edificios,  aumentaron en casi 10 gigatoneladas en 2019. Eso significa que la contaminación generada por la industria de la construcción  se elevó hasta el 38%  de las  emisiones globales de CO² relacionadas con la energía, reveló hoy el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Esa conclusión bien recogida en el 'Informe del estatus mundial de edificios  y construcción' de 2020, elaborado por la  Alianza Global para los Edificios y la Construcción (GlobalABC), bajo auspicio del PNUMA.

Demasiada dependencia eléctrica

Si bien el consumo global  de energía de los edificios  no ha aumentado con los años, sus emisiones  de CO², uno de los principales gases de efecto invernadero, sí que han crecido debido a una mayor dependencia eléctrica, según el estudio, referido a 2019. Un creciente uso de electricidad, frente al carbón, el petróleo y la biomasa tradicional, acarrea una mayor utilización de carbono  debido a la alta proporción de combustibles fósiles necesarios para su producción.

Ante este aumento, la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, recordó la necesidad urgente de «reducir de forma agresiva la demanda de energía en el ámbito los edificios, descarbonizar  el sector energético y adoptar estrategias con materiales que reduzcan la huella  de carbono  en su ciclo de vida. Mover el sector de los edificios  y la construcción  hacia una vía (de emisión) baja de carbono  ralentizará el cambio climático y generará importantes beneficios para la recuperación económica», subrayó Andersen, «por lo que debería ser una prioridad clara para todos los gobiernos». Entre otras medidas, el informe insta a los gobiernos a promover una 'recuperación verde' creando empleo, adoptando medidas  de descarbonización  y garantizando una mayor tasa de renovación de edificios  que limite sus emisiones  de carbono.

Objetivo: Cero emisiones en 2050

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), a fin de lograr el objetivo de cero emisiones  netas de carbono  para 2050 las emisiones  directas de CO² de los edificios  deberían reducirse a la mitad para 2030, y las emisiones  indirectas del sector de la construcción  en un 60%. Esto equivale a una caída de las emisiones  del sector de la construcción  de un 6 % anual hasta 2030, un punto porcentual menor a la disminución del 7 % que ha vivido este año el sector energético a causa de la pandemia de covid-19.

En su reciente 'Informe sobre la Brecha de Emisiones', correspondiente a 2020, el PNUMA  defiende que una recuperación verde para superar la pandemia puede recortar un 25% las emisiones  de gases de efecto invernadero previstas para 2030. Ese recorte puede acercar a la Tierra a un aumento de su temperatura por debajo de 2 grados centígrados respecto a la era preindustrial, objetivo contemplado en el Acuerdo de París (2015), que establece medidas  para reducir las emisiones.

Cambio y reutilización de materiales

Para reducir este impacto medioambiental del sector de la construcción  resulta esencial el uso de materiales que para producirlos no se requiera la utilización de combustibles fósiles y se causen altas emisiones de carbono como por ejemplo la madera.

La madera ofrece muchos beneficios ambientales. Se trata de un material sostenible cuya producción no daña el medio ambiente. Además presenta unas excepcionales propiedades aislantes (tanto térmicas como acústicas), de protección contra el fuego, de flexibilidad y resistencia (capacidad de carga 14x acero), se adapta a cualquier clima y condición ambiental.

Su producción aporta un saldo negativo en emisiones de CO² y en su transformación se requiere de mucha menos energía  primaria que en el caso del acero y el hormigón. Por último la construcción en madera nos permite la industrialización del proceso constructivo con todo lo que ello conlleva en el cumplimiento de plazos de ejecución y presupuesto, y calidad del producto final.