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Un meteorito que ni llegó a impactar contra la Tierra provocó un desastre colosal hace 'pocos' años

Una enorme explosión que tuvo lugar en Siberia en 1908 sigue siendo un misterio, pero ya hay más información

La causa de la enorme explosión que tuvo lugar en Siberia en 1908 sigue siendo un misterio, pero un nuevo estudio aporta ahora una explicación plausible. La mañana del 30 de junio de 1908 tuvo lugar en Rusia, cerca del río Tunguska, una explosión de unos 15 megatones de TNT, esto es unas 1000 veces más potente que la bomba atómica de Hiroshima. 

Al tratarse de un área muy remota y despoblada, las víctimas se pudieron contar con los dedos de una mano, pero hubo personas que fueron golpeadas y derribadas por la onda expansiva a varios kilómetros de distancia del lugar central de la explosión. Se calcula que  se destruyeron más de 80 millones de árboles repartidos por una superficie que superaba los 2000 kilómetros cuadrados.

Durante varios meses, el Observatorio Astrofísico Smithsoniano de EE.UU. observó una disminución en la transparencia del cielo debido al polvo que quedó suspendido en la atmósfera tras la explosión.

Incongruencias en la identificación

La causa del evento de Tunguska siempre ha sido un misterio. El lugar tan apartado y los medios de investigación de la época no permitieron una evaluación rápida de los daños y las causas, y todos los estudios posteriores se han basado en la inspección detallada del lugar mucho después de que sucediese la explosión.

Sin embargo, las repetidas expediciones que se realizaron a la zona a partir de los años 1950 no consiguieron hallar el meteorito ni identificar el cráter que debió dejar en su impacto. De ahí que pronto se disparase la imaginación y que se acudiese a teorías más exóticas (aunque menos justificadas) como el aterrizaje de una gran nave espacial, o la caída de una masa de antimateria que se aniquiló con otra masa equivalente de materia terrestre.

La hipótesis más aceptada hasta ahora seguía siendo la del meteoroide. Para explicar la ausencia de cráter y de restos del meteorito se propuso que el cuerpo que penetró en la atmósfera, un fragmento de asteroide o de cometa, se desintegró en el aire, a unos 5 kilómetros sobre el suelo, creando así la gran explosión y la onda expansiva.

Meteorito colosal

Los investigadores han realizado simulaciones con ordenador de las trayectorias que podrían seguir cuerpos de tamaños entre 50 y 200 metros, que estuviesen constituidos bien por roca helada o bien por puro hierro, y que se acercasen a distancias de la superficie terrestre de entre 10 y 15 kilómetros.

Tras múltiples simulaciones, los investigadores concluyen que un trozo de asteroide de puro hierro, con tamaño entre 100 y 200 metros, que hubiese 'rozado' la Tierra a una velocidad de unos 72.000 kilómetros por hora, podría explicar bien lo sucedido.

Estas simulaciones son imprescindibles antes de concluir definitivamente sobre la validez de esta hipótesis, pero hay que reconocer que la explicación descrita por el equipo ruso resulta muy verosímil.