Rocío Carrasco en su documental 'Contar la verdad para seguir viva'

'Ya no pongo Telecinco en casa. Estoy harta de Rocío Carrasco'

Las múltiples opiniones sobre el documental de Rocío Carrasco resultan en informaciones de poca argumentación o pruebas

El documental de Rocío Carrasco 'contar la verdad para seguir viva' lleva algo más de un mes en antena protagonizando cada uno de los debates más polémicos del mundo del corazón. Tal es la atmósfera que ha generado esta materia que existen hipótesis de todos los colores, pero sobre todo opiniones que sin conocer los hechos de primera mano se atreven a establecer hipótesis entre todos los implicados. Una de las principales figuras en esta historia es Carlota Corredera, que ha narrado las tertulias que se han realizado a posteriori de los documentos audiovisuales, con catalogaciones como 'negacionistas' para aquellos que no crean la versión de la hija de Rocío Jurado.

Con respecto a estas afirmaciones también se han colocado otras piezas en el dominó, como la que publica el diario 'ABC' en una de sus columnas que a pesar tener como base fundamental el pedantismo del asunto, aúna más revuelo en torno al producto audiovisual. Identifica a Telecinco como una muestra de como funcionan este tipo de temáticas.

«El actual Telecinco es un ejemplo más de cómo funcionan las cosas: el 'yo sí te creo' no era para las mujeres; era para las mujeres que ellos digan y cuando ellos digan. Son como bloques de credulidad impuestos por co… colaboradores» comenta sobre los participantes en el plató de la cadena televisiva.

Ya basta de tanta opinión

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Es el argumento principal en el que se basa esta corriente. «Mi tía Lidia veía 'Sálvame' religiosamente. Era nuestro tema de conversación. Ella es viuda, está jubilada después de décadas cocinando en un colegio, y no tiene hijos ni mascotas. Le gustaba ver el programa y los 'realities', pero el otro día la llamé para felicitarle el cumpleaños y al sacar el viejo tema de conversación me llevé un chasco: ya no pone Telecinco» comenta el columnista.

Lo cierto es que la postura no extraña, porque si alguno de los espectadores conecta en cualquier momento los canales de Mediaset tendrá a su disposición la historia narrada desde miles de ángulos. Todo ellos realizados, claro está, desde un análisis puramente subjetivo a la opinión de una persona que conocen, y otra parte con la que han trabajado —o trabajan— durante más de una década.

El hecho en el que se refugia el autor es que precisamente todos aquellos encargados de juzgar los hechos intentan hacerlo desde una perspectiva terapéutica, pero que por su redundancia y carencia argumental termina siendo pedante. Comenta sobre ellos que «a los que dudan o ponen algún pero a la historia, Corredera los llama 'negacionistas'».

Aquellos que se niegan la realidad

Desde una perspectiva empírica el término se refiere a aquellas personas o grupos que se niegan desde una postura irracional a retener la validación de una experiencia o evidencia histórica. Hecho se asemeja con el libre albedrío que opta cada uno de los participantes en el debate a la hora de transmitir su conocimiento sobre la causa, más allá de informaciones de terceros, o, en este caso del propio documental.

El gran problema de aceptar una teoría desde una posición poco escéptica es que se termina por acatar el juicio de otros, que promulgado reitiradamente, en raras ocasiones termina por ser algo más que verborrea, como algunos artículos. El argumento tiende a construirse en base a hechos que no son probados, sobre todo y como apunta el autor «Rocío Flores (la hija) no puede hablar porque hay una sentencia, que aquí el juez sí vale; y en lo restante, tampoco puede porque está 'alienada' y no sabe lo que dice, lo saben las psicólogas de Telecinco, que son las mamachicho que nos merecemos»

Lo cierto es que aceptando una realidad u otra, la versión de cada una de las partes no será verídica más que desde la perspectiva en primera persona. Y véase que desde esta figura condicionada por el interés y el beneficio propio, no existe mayor verdad que la que cada uno crea.