Un ramo de flores en un cementerio

El presagio de Warda antes de fallecer embarazada: 'Va a acabar con mi vida'

«Hace un tiempo me dijo que Ali la iba a matar», confiesa la amiga de la víctima

Un nuevo caso de violencia de género, una lacra que, a pesar de avanzar y pasar los años, no termina de desaparecer. La víctima de apenas 28 años, murió a manos de su marido, y lo cierto es que ya vivía con miedo. Los hechos han sucedido en sa Pobla.

Un testimonio que adelantaba su amiga Saliha quien aún no se cree el terrible desenlace en el que se ha visto inmersa una de las personas más importantes en su vida. Ella ya no volverá a ver a su gran amiga. Ni tampoco al pequeño Mohamed, el hijo de la fallecida.

Con lágrimas en los ojos y sin articular palabra, la amiga recuerda cómo desde hacía ya algunos años, la víctima, muerta de miedo, le confesaba el terror que sentía hacia su marido, el asesino de la historia. «Hace un tiempo me dijo que Ali la iba a matar». Años más tarde y sin todavía creerlo, el mal presagio se ha hecho realidad.

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Su círculo más cercano era conocedor de la mala relación y de los problemas que tenían por costumbre la pareja de casados. Las amigas ya le advertían que le dejara, ya que no estaba hecho para ella y no la trataba bien, pero desde fuera se ve más fácil y la joven nunca terminó de separarse por completo de su marido. «Yo le decía que lo dejara, le insistí mucho en que no volviese más con él cuando había temporadas que lo dejaban, pero ella estaba enamorada», recuerda con dolor. De la misma manera, también recuerda que su amiga era «muy buena persona»., tan solo tenía 28 años y se desvivía por y para su hijo pequeño, el amor de su vida.

Lamentablemente y todo desencadenado por el infierno que la joven estaba viviendo con su marido, desde hacía ya algún tiempo, la chica apenas salía de casa, dejó de alternar y de hacer planes con sus amigas.

Conmoción tras la muerte de Warda

La víctima nació en Marruecos en 1993, y su momento más distraído del día era cuando salía del domicilio para llevar a su niño Mohamed al colegio a primera hora de la mañana y después hacer la compra en el supermercado. «Siempre me decía que lo que más quería en este mundo era a su hijo y que nunca le tenía que faltar nada al pequeño». Una ley no escrita por la que nunca dejaría de trabajar, para que nunca le faltase de nada a su hijo. Al principio comenzó trabajando en una lavandería próxima a su casa en donde las dos amigas coincidieron y después en la hostelería, en donde también llegaron a trabajar juntas y a confesarse muchos detalles de sus vidas, como a la situación a la que se enfrentaba cada día con el que era su marido.

La boda vino en 2020 cuando Warda y Ali se casaron. En ese momento la joven apenas había alcanzado la mayoría de edad y decidió abandonar sus estudios para emprender otro tipo de vida. «Se casó y dejó de venir a clase», explican algunas excompañeras.

Tres años después, en 2013, tuvo a Mohamed y su vida dio un giro de 360 grados. Era su mayor ilusión hasta el momento. Y es que no solo lo sería Mohamed, sino que a finales de verano esperaba a otro miembro para ampliar la familia. La de 28 estaba embarazada de casi cuatro meses. Una noticia que le pilló por sorpresa, pero que acogió con la mayor de las felicidades, su sueño era el de ser mamá, y todo parecía transcurrir con normalidad, aunque el miedo continuaba asomándose por su vida. No desaparecía. Tampoco lo hacía su amor hacia el que tiempo después se convertiría en su asesino. Y así fue, días después la historia de lo que para Warda era amor, tuvo el peor de los finales.