Anna y Olivia junto a Junco, uno de los perros rastreadores de la Guardia Civil, en un fotomontaje

Junco y Bill, los perros rastreadores que buscan a las hijas desaparecidas de Tomás

Los agentes de la Guardia Civil centran toda la atención en el jardín del progenitor de las niñas en el que había tierra removida recientemente

Tomás Gimeno y Anna y Olivia, sus dos hijas de 1 y 6 años, desaparecieron en la isla canaria de Tenerife el pasado 27 de abril. Los hechos fueron denunciados inmediatamente por la madre de las dos pequeñas, Beatriz Zimmerman, madre de las niñas, ya que ese mismo día el progenitor debía entregarles a las niñas, pero al no hacerlo a la hora programada por ambos y tras unas llamadas, primero se personó en la finca donde el padre residía y posteriormente interpuso una denuncia a la Guardia Civil al no encontrarlas en la casa.

Hasta el momento todas las líneas de la investigación permanecen abiertas y continúa la búsqueda de las menores para encontrar nuevas pistas.

Hace unos días, los agentes de la Benemérita registraron por cuarta vez la casa de Gimeno. Esta vez, la investigación se centró principalmente en la búsqueda de ropa y juguetes de las pequeñas que estaban en el domicilio del padre.

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Los protagonistas de la búsqueda de Anna y Olivia

Los dos canes encargados de encontrar a las pequeñas de 1 y 6 años, se llaman Junco y Bill, los dos perros encargados de realizar el registro de la finca del padre que desapareció junto a sus hijas hace ya tres semanas en Tenerife.

Los dos perros forman parte de la élite criminológica de la Guardia Civil y actualmente, todo apunta a que sean los mejor preparados para este tipo de trabajos y búsquedas de personas, puesto que están especializados en la búsqueda de restos biológicos.

Junco y Bill tienen la capacidad de detectar cualquier resto de saliva, hueso, sangre y otros materiales orgánicos en cualquier tipo superficie. Lo cierto es que han llegado a detectar restos de sangre en una prenda de ropa que ha sido lavada hasta cinco veces a altas temperaturas, cuando ya no era detectable por el ojo humano. 

En este sentido, la labor de estos dos perros es totalmente esencial para la investigación y la desaparición de las niñas. Los perros huelen, detectan y tras ello, marcan dónde ha caído alguno de estos restos a pesar de la cantidad de tiempo que haya pasado o por fuerte que se haya limpiado. Tienen un olfato inmejorable.

La investigación del caso se centra en la casa de él

En los últimos días, los agentes de la Guardia Civil centran el foco de atención en el jardín del progenitor de las niñas en el que había tierra removida recientemente.

Para ello y sin recurrir a ninguna otra tecnología específica, la Benemérita está utilizando a Junco y a Bill para esclarecer cualquier tipo de pista o rastro en la casa de Tomás y que les lleve a las pequeñas.

Por su parte, Bill es un pastor belga y apenas tiene un año. Este perro ayudó a la búsqueda de Marta Calvo. Mientras que Junco, es un pastor de aguas, sobrino de Marley, uno de los perros más conocidos y de mayor éxito en la historia de los equipos de rastreo de la historia de España.

Continúan los registros de la Guardia Civil en la casa de Tomás Gimeno para buscar algún rastro de sus hijas y los dos caninos rastrean sin presión la finca que cuenta con unos 2.000 metros de terreno.

Las labores de búsqueda de los perros son en tiempos limitados, pues, según los expertos solo se concentran de forma intensa durante media hora, y luego necesitan algo de distracción, juegos y descanso hasta que recuperan de nuevo el foco.

Para ello, el cuidado de estos animales es muy especial y se les proporciona todo lo necesario para que nada afecte a su estafo físico, anímico y que puedan desarrollar así el trabajo con total efectividad.