Imagen de una cama con las sábanas revueltas

Su madre intentó matarle con 11 años en España: 'me cortó el cuello mientras dormía'

El menor ha declarado en el juicio por lo ocurrido la madrugada del 18 de octubre de 2020 en Madrid

La Audiencia Provincial de Madrid juzga estos días a la madre acusada de intentar matar a su hijo de 11 años a puñaladas. Los hechos ocurrieron el 18 de octubre de 2020, y la mujer se enfrenta a una pena de 18 años de cárcel por asesinato en grado de tentativa. El relato del menor pone los pelos de punta.

Según ha declarado la víctima, aquella madrugada se despertó sobresaltado al notar como le pasaban un cuchillo por el cuello. La que empuñaba el arma no era otra que su madre, que en el juicio ha escuchado el relato de boca de su hijo. Lo ha hecho cabizbaja, con las manos en la cara y visiblemente afectada.

A pesar de la gravedad de los hechos, tanto la fiscalía como la defensa piden una eximente total para la acusada. Debido a sus trastornos mentales piden que cumpla la pena en un psiquiátrico. Y es que según los informes forenses padecía un trastorno límite de personalidad con alteración del ánimo y proceso depresivo.

Se despertó por un dolor en el cuello

Los hechos tuvieron lugar en Madrid el 18 de octubre de 2020, mientras el niño dormía al lado de su madre. A las cinco de la madrugada sintió un fuerte dolor en el cuello y vio como su madre le deslizaba un cuchillo mientras le tapaba la boca y la nariz. Así lo ha relatado en la vista oral del juicio que se celebra.

Micrófono de la Audiencia
La Audiencia Provincial de Madrid juzga estos hechos | Europa Press

“Vi el cuchillo en mi cuello y me decía que me durmiera, que todo era un sueño mientras me tapaba la boca”, ha explicado. Según su versión, logró zafarse y huir de la habitación hasta el baño donde vio que tenía una raja en el cuello. El niño buscó refugio en el cuarto de su tía, que fue en busca de su madre.

La tía encontró a la progenitora sentada en la cama con un cuchillo, así que cogió al menor y salió de la casa. “Me desperté al sentir dolor en el cuello y vi a mi madre que me decía duérmete”, ha reiterado, “es un sueño”. “Me tenía atrapado no sé cómo, me intentó clavar el cuchillo pero escapé”, ha explicado al fiscal.

No sabía lo que estaba haciendo

La expareja de la acusada se encontraba ingresado en el hospital cuando ocurrieron los hechos, y fue informado por su hermana. “Me llamó y me contó que le había intentado cortar el cuello, que le decía al niño que todo era un sueño”, ha declarado. La mujer fue ingresada en Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre.

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En el juicio ha tenido que escuchar el espeluznante relato de su hijo, pero ha asegurado no recordar nada de lo ocurrido. “De ese año solo recuerdo que salíamos a aplaudir”, afirma en referencia a los aplausos a sanitarios durante la pandemia. Los informes forenses avalan que no estaba en sus cabales.

Según afirman, “se produjo un episodio de desconexión del medio con una marcada impulsividad”. Esto explicaría “esta conducta tan extraña” que atribuyen a un “trastorno psicopatológico con una nulidad de las capacidades”. Es decir, que según los médicos la mujer no sabía lo que estaba haciendo.

El relato de la fiscalía

Por su lado, la fiscalía considera demostrado que el día de los hechos a las cinco de la madrugada la acusada intentó matar a su hijo. Quiso cortarle el cuello con un cuchillo pero no pudo consumar su propósito porque la víctima se despertó. El menor empezó a chillar mientras ella intentaba taparle la boca.

Según esta versión, el niño se sacó a su madre de encima de un empujón y huyó de la habitación para pedir auxilio a su tía. Fue entonces cuando esta pudo llamar a la policía y poner al menor a salvo. Este presentaba una herida incisa en la zona derecha del cuello de 12 centímetros de longitud. 

Foto del Hospital 12 de Octubre en Madrid
La mujer estuvo ingresada en el 12 de Octubre | Cedida

La fiscalía también apunta que la acusada padecía un trastorno de adaptación y depresión prolongada con una manifiesta inestabilidad emocional. A ello se le suma un trastorno disociativo que alteraba gravemente sus facultades intelectivas y volitivas. Por todo ello pide su ingreso en un centro psiquiátrico.

La acusada se encuentra en prisión provisional desde el día de su detención, y se enfrenta a una pena de 18 años de reclusión. Además, el fiscal reclama una indemnización de cien euros por los días que el menor tardó en recuperarse de sus lesiones. También otros 10.000 por los daños morales provocados.