Policía Nacional en las calles de Málaga en septiembre de 2017

‘Me he confundido y me he cargado a la abuela’

El juez ha decretado prisión provisional para Marcos, el estudiante que mató a su tío para defenderse

Parece una película de Quentin Tarantino, pero que leerá a continuación está extraído del auto del juzgado que lleva el caso del doble asesinato de Las Palmas. El suceso tuvo lugar el pasado lunes 12 de abril, y el juez ha dictado prisión provisional para Marcos José por el asesinato de su tío después de que este matara a su abuela.

El Juzgado de Primera Instancia de Las Palmas de Gran Canaria considera probado que Marcos José, de 18 años, residía en la casa de su abuela paterna desde septiembre de 2020. Se había trasladado allí desde Fuerteventura para estudiar, y compartía la vivienda con su abuela Josefina y su tío José Miguel.

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El día de los hechos, Marcos José estaba tumbado en la cama viendo una película en el ordenador cuando de repente entró su tío, cogió la llave de la puerta de casa que estaba sobre la mesa y se la llevó. Luego volvió a la habitación, y dejó otra llave en el mismo lugar. Algo más de un minuto después, José Miguel apareció «con un cuchillo en la mano y un martillo en la otra, y le pidió a su sobrino que le diera el teléfono móvil».

Marcos se negó, y su tío «volvió a alejarse de la habitación, a la que volvió poco después, en esta ocasión con el martillo y el cuchillo guardados en el interior del pantalón pero asomándose por la parte superior». Según el autor, José Miguel habló con su sobrino y se fue, para luego volver «con el cuchillo y el martillo en sus manos». Fue entonces cuando intentó agredir a Marcos José, el cual «intentó incorporarse, forcejeó con su tío, cogió el cuchillo por la hoja para impedir que se lo clavara y consiguió sacarle de su habitación y cerrar la puerta».

El auto descubre momentos de máxima tensión, en los que José Miguel «dio golpes en la puerta con el martillo y la rompió». Marcos José, desde el interior, intentó tranquilizarlo hablando con él. José Miguel se calmó y le prometió a su sobrino que no le iba a hacer nada. Fue entonces cuando le confesó: «Me he confundido y he matado a la abuela».

Marcos llamó a la policía, se sacó fotografías y contó lo que había sucedido a sus padres por teléfono. El relato del juez asegura que Marcos pidió auxilio en todo momento, y que durante la refriega «sufrió varios cortes en las manos, heridas en el cuerpo y la cara, y un golpe en la cabeza con el martillo».

Le clavó el cuchillo al sentirse amenazado

De repente sonó el timbre de la puerta y Marcos pensó que era la policía, y que estaba a salvo. Unos segundos después salió de la habitación y fue despacio hacia la puerta de entrada en la casa, armado con un bolígrafo «para defenderse si era de nuevo atacado». Entonces vio sobre la mesa el cuchillo que llevaba su tío y lo cogió. También vio que José Miguel estaba tumbado boca abajo con las palmas de las manos sobre la nuca, junto a la puerta, esperando la entrada de la policía.

En esos momentos de incertidumbre, Marcos vio que la policía no podía entrar en casa y se escondió en el baño. Entonces entendió por qué su tío había cambiado la llave que estaba encima de la mesa: la policía no podía entrar porque José Miguel les dijo que su sobrino «le había quitado la llave». Cuando Marcos intentó acercarse para abrir la puerta, su tío se levantó del suelo y le clavó el cuchillo que llevaba «hasta el mango».

Entonces la policía rompió la puerta de una patada y al entrar encontraron a Marcos José con las manos en alto y pidiendo socorro, mientras José Miguel se desvanecía. Los servicios de urgencias no pudieron hacer nada para salvarle la vida y murió a causa de una insuficiencia respiratoria aguda. Dentro de la casa hallaron también el cadáver de Josefina con una herida en el tórax.

La defensa pide su libertad

La defensa de Marcos pidió su libertad al entender que «no buscó, provocó o quiso la situación», y que se encontraba en «circunstancias extremas habiendo solicitado auxilio de sus vecinos y de la propia policía». Pero el auto de prisión dictado por el juez establece que los hechos cometidos constituyen un presunto delito de homicidio, sin descartar los posible atenuantes que se puedan tener en cuenta en un futuro.

Según el auto, Marcos «reconoció cómo le clavó el cuchillo a su tío ante el temor de que este se levantara y pudiera agredirle». Una explicación «coherente con lo que observaron los agentes de policía actuantes que rompieron la puerta de entrada al domicilio y se encontraron con Marcos José con los brazos en alto y pidiendo auxilio».

Pero el juez también considera que «existe un cierto riesgo de ocultamiento de pruebas por parte de Marcos José». Por esto decreta la prisión provisional, a la espera de que se ejecuten las investigaciones pertinentes en el período de instrucción. El juez comparte con la defensa que la situación no fue buscada, pero también cree que la cuchillada fue «desproporcionada», e imputa a Marcos un presunto delito de homicidio.