Luz de emergencia de un coche de la Policía

Alicia, Florina y Olga, fallecidas de la misma forma en un mismo lugar de España

Las tres mujeres fueron estranguladas hasta la muerte

No es habitual que se repita el mismo 'modus operandi' en un mismo lugar y en un período corto de tiempo. Sin embargo, esto es lo que ha sucedido en la Comunidad Valenciana.

Olga, Florina y Alicia han sido asesinadas en menos de cinco meses y aunque no hay ningún tipo de conexión entre ellas, las tres murieron de la misma forma y sus cuerpos fueron abandonados de la misma manera.  

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Todas fueron estranguladas hasta la muerte y después sus cadáveres fueron arrojados en las acequias de Elche, Silla y en la pedanía de Masarrojos. 

Los casos de Alicia, Florina y Olga se han sumado a la larga lista de víctimas de crímenes y desapariciones de la Comunidad Valenciana y esto ha encendido todas las alarmas de la autonomía, tal y como han informado desde 'Las Provincias'. 

Tres crímenes sin conexión, pero con el mismo 'modus operandi'

Alicia fue la primera en ser asesinada. Tenía 45 años, era funcionaria de la Administración de Justicia, residía con su madre en una pedanía de Elche y tenía pareja. 

La mujer fue estrangulada hasta la muerte el pasado 6 de noviembre entre las 17 y las 18 horas y su cuerpo fue encontrado en una acequia a tan solo 200 metros de su casa.

A pesar de que se desconoce lo que sucedió aquel día, la Policía ha señalado que se puede tratar de un crimen casual y que la víctima fuera elegida al azar por un hombre que la atacó por la espalda.

Una hipótesis que se ha visto reforzada por el hecho de que los investigadores no han encontrado indicios que les haga sospechar que pudo sufrir una agresión sexual antes de ser asesinada y por el testimonio de varios testigos que han señalado que vieron por aquella zona a un sospechoso que vestía un chándal con capucha y que caminaba con una ligera cojera. Una persona que ahora está siendo buscada por las autoridades. 

El crimen de Florina Gogos, una mujer de 19 años, se produjo el pasado 8 de enero de 2021. Su cuerpo sin vida fue encontrado por un cazador un par de semanas después, el día 30, en una de las acequias que discurren entre Silla y la Albufera. 

La joven rumana fue vista por última vez cuando se subía a un coche blanco conducido por un hombre y su desaparición se notificó cuando no regresó al lugar en el que ejercía la prostitución.

Los investigadores creen que Florina era víctima de una red de proxenetas. Sin embargo, un juez archivó la investigación por falta de pruebas cuatro días después de la denuncia. Florina también murió por asfixia, pero no se ha podido localizar al autor del crimen.

El cadáver de Olga Pardo fue encontrado por un agricultor en una acequia en la pedanía valenciana de Massarrojos el pasado 6 de abril. La víctima tenía 43 años y, como en los casos de las otras dos mujeres, fue estrangulada. 

Sin embargo, la falta de testigos y la ausencia de restos biológicos del homicida en el cuerpo de la víctima, que, además, fue arrastrado por la corriente, ha dificultado las pesquisas.

Los investigadores han determinado que el cadáver de Olga Pardo estuvo entre 24 y 36 horas sumergido en una acequia que discurre por 21 municipios. 

Ahora la Guardia Civil está intentando reconstruir las últimas horas de la víctima a través del análisis de las conversaciones de WhatsApp y las llamadas de móvil para intentar aclarar los hechos.

«Hay más posibilidades de que hubieran imitado el método para matar»

A pesar de que los autores de los crímenes asesinaron a las tres mujeres de la misma forma y los tres cuerpos fueron abandonados en las clásicas canalizaciones de agua de la huerta valenciana, los investigadores no han encontrado ninguna conexión más entre ellos y, por lo tanto, han descartado que se trate de un asesino en serie. 

«Hay más posibilidades de que hubieran imitado el método para matar y el lugar de abandono», ha señalado Paz Velasco, jurista, criminóloga y profesora de la Universidad Internacional de Valencia a 'Las Provincias'. 

«Los medios de comunicación reiteran y dan datos que son escuchados y leídos por miles de personas. Toda esta información sobre crímenes puede generar comportamientos violentos, pero no convierte a una persona en un asesino».