Ana Julia y Gabriel Cruz

La defensa de Ana Julia pide tres años de prisión por homicidio imprudente

Según sus abogados, Ana Julia estaba influenciada por la desmedida repercusión mediática del caso

Ana Julia
La defensa argumenta que fue un accidente | Antena 3

 

Ana Julia Quezada, autora confesa del asesinato de Gabriel Cruz, de 8 años. Su defensa ha pedido que la condena de su cliente sea de  tres años de prisión por un delito de homicidio imprudente, como también una pena de diez años si se trata de homicidio doloso.

En el escrito presentado por la defensa, han solicitado que no se celebre un juicio con jurado popular debido a «la extraordinaria repercusión mediática  de los hechos privaría a cualquier ciudadanos llamado a ser jurado de la imparcialidad y serenidad de ánimo requeridas».

A pesar de la petición, la Audiencia Provincial ya ha manifestado que se celebrará un juicio con un tribunal popular.

Los hechos

Los letrados han relatado su versión de los hechos, la cual argumenta que el 27 de febrero del 2018, tras comer en casa de la abuela de Gabriel en Níjar ( Almería), Ana Julia le habría pedido tanto a la abuela como al niño que la acompañasen a su finca de Rodalquilar, a poca distancia de donde se encontraba, para pintar una puerta, ya que su cliente «prefería no estar sola».

Aseguran que la abuela prefirió quedarse en su casa y que el niño prefirió irse a jugar con sus primos. Cuando Ana Julia salió de la casa para dirigirse a Rodalquilar, se encontró con Gabriel, a quien le pidió de nuevo que la acompañara para hacer tiempo, ya que el argumentó que «era muy pronto» para que fuera a casa de sus primos. Gabriel acabó accediendo.

Cuando estuvieron en la finca, el menor cogió un hacha para jugar y la asesina confesa le dijo que la dejara en el suelo, que podría hacerse daño. El pequeño, según la acusada, empezó a insultarla de manera racista y a decirle que prefería que estuviera su madre con su padre, y no ella. 

La defensa relata que «(Gabriel) entró en la vivienda y le dijo que se callara, que siempre le estaba diciendo lo que tenía que hacer; que quería que su padre estuviera con su madre y no con ella, que era una negra fea, además de negarse a entregarle el hacha».

En ese momento, la defensa sostiene que intentó quitarle el hacha al niño y taparle la boca, para que dejara de insultarla. Instantes después el niño ya no respiraba.

Influenciada por lo mediático del caso 

«Al darse cuenta de ello, presa del pánico quedó bloqueada sin saber qué hacer e, incapaz de asumir las consecuencias de lo ocurrido, sacó el cuerpo de la casa, hizo un agujero y  lo enterró a fin de ocultar el trágico resultado» argumenta la defensa de Quezada.  

«Incapaz de afrontar lo acontecido, continuó ocultando lo sucedido», siguen. Argumentan que estaba influenciada por la desmedida repercusión mediática del caso, y que no supo cómo decírselo a su pareja, y padre del menor.

Por todo esto, la defensa reclama un homicidio imprudente, ya que concurre la atenuante analógica de confesión tardía. Además,  reclaman que declare junto a sus abogados.