MIguel Frigenti con los brazos cruzados posa en la calle

Pillado en directo: Miguel Frigenti plagia sus informaciones de un conocido youtuber

El colaborador de 'Sálvame' no solo se ha copiado los contenidos, sino que también se ha copiado el nombre de la sección

Miguel Frigenti lleva unos días intentando alzarse como la voz de la verdad y destapando a famosos que se dedican a promocionar productos en sus redes sociales, inflando el precio y vendiéndolo como objetos de lujo cuando realmente su valor real se equipara a productos que podemos comprar todos en un bazar de oportunidades. La idea es buena y con esto tenía la oportunidad de abrirse camino en televisión destapando a muchos personajes públicos, pero hay un problema.

La idea no es suya y ya hay un instagramer que lleva años dedicándose a esto, teniendo muchísima repercusión y ganando tantos fans como detractores por sus investigaciones. Frigenti preparaba hoy su minuto de gloria en 'Sálvame'  aportando un vídeo dónde demostraba que Anabel estaba engañando a sus seguidores vendiéndoles unas joyas a precio de oro cuando realmente, podrían considerarse baratijas.

El problema ha venido cuando los seguidores han reconocido en este ejercicio a  Malbert, el youtuber y instagramer catalán que desde hace mucho tiempo se encarga de hacer estos contenidos. De este modo, se lo ha puesto muy fácil a Anabel Pantoja, pues esta es amiga del catalán y no ha dudado en afear el plagio de su compañero, indicando que lo que estaba haciendo era una copia barata.

En ese momento, Frigenti se ha puesto algo nervioso. Pues no contaba que la tortilla se le giraría en contra y quedaría como un copión de campeonato. Después de esto, el ejercicio que hemos hecho ha sido dirigirnos hacía el instagram de Malbert, el que no ha tardado en reaccionar al plagio de Frigenti y ha contado la discusión que tuvieron hace unas semanas cuando el joven colaborador empezó a publicar contenido muy parecido al del catalán.

Hace unos días, los usuarios de instagram empezaron a alertar a Malbert de que Frigenti había iniciado una sección en sus cuentas de redes sociales, dónde bajo el nombre 'Influmierders' había empezado a destapar farsas relacionadas con las colaboraciones de famosos con las marcas.

El problema es que este nombre y esta idea la estaba llevando a cabo de manera exacta Malbert desde hace años. En ese momento, el catalán quiso contactar con Frigenti y hacerle saber que ahora el que estaba siendo poco legal era él. Luego el colaborador de 'Sálvame' aseguró públicamente que no tenía ni idea de que esa idea y ese nombre ya existía y se comprometió en cambiar el nombre de su formato digital.

Hoy la polémica entre los dos jovenes ha resurgido, pues Frigenti ha empezado diciendo que no quería hablar de Malbert y además, le quitaba mérito a lo que hacía, diciendo que la idea de sacar los colores a los famosos con sus negocios había sido idea del programa 'Cazamariposas'. Seguidamente, Malbert ha empezado a criticar de nuevo a Frigenti y ha acabado con este último bloqueando al catalán y a todos aquellos que han empezado a críticar sus prácticas.

Miguel Frigenti también ha participado de lo que ahora critica

Lo cierto es que para convertirte en el defensor de la verdad y de la honestidad, Miguel Frigenti debería de tener las espaldas muy limpias, algo que ahora se está demostrando que no tiene. A los pocos minutos de empezar 'Sálvame', han empezado a aparecer mensajes dónde se puede ver a Miguel Frigenti haciendo lo mismo que critica de los demás.

Su nuevo enemigo, Malbert ha sido el encargado de destapar el negocio de los objetos con precios inflados. Concretamente, Frigenti habría anunciado en sus redes unos adhesivos para los abdominales y que servirían para dar forma al abdomen sin la necesidad de realizar ningún tipo de ejercicio físico.

Independientemente de si esto puede ser real o no, Miguel Frigenti lo estaba anunciando por 114 euros, una cifra muy distinta al valor que tiene este mismo producto en otras plataformas como Aliexpress, en este portal por ejemplo, se estaba vendiendo por poco más de cinco euros. La diferencia es abismal.