Andrea Janeiro con un vestido negro

Nadie se ha acordado de avisar a Andrea Janeiro de que estaba en el quirófano

La ausencia de Andreíta no ha sido la más sonada, ya que ni Jesulín ni su hermano Humberto acudieron a ver a la matriarca del clan Janeiro

No es nada nuevo si decimos que la relación entre la hija de Belén Esteban, Andrea Janeiro, y su padre es prácticamente nula desde hace ya unos años. Tanto es así que se han dado sucesivos desplantes, desplantes mutuos de la familia Janeiro y de Andrea ocurridos a lo largo de los años desde que la hija de Jesulín empezó a tener voz propia.

Y es que, tal y como siempre dice Belén Esteban, cuando la ‘Princesa de Vallecas’ salió de la finca ‘Ambiciones’ «con una mano delate y otra detrás, sola con mi bebé» como ella ha contado en numerosas ocasiones, Andrea era demasiado pequeña para entender la situación que estaba sucediendo en aquel momento.

Durante años, desde bebé hasta los 14, no paraba de hacer viajes desde Madrid a Cádiz para ver a su familia paterna y era su abuela, Carmen Bazán, quien la llevaba y traía en AVE dado que ella no podía viajar sola debido a su corta edad.

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Pero si bien es cierto que, cuando Andreíta fue cumpliendo años, estas visitas fueron disminuyendo hasta llegar al vacío emocional que actualmente sufre la joven de 21 años. Hace muy poco tiempo, su abuela Carmen Bazán estuvo ingresada tras someterse a una operación de cadera y a su nieta, nadie la contactó ni siquiera para avisarla ni darla detalles sobre cómo se encontraba.

Sin embargo, la ausencia de la ‘pequeña’ en el centro hospitalario no ha sido la más sonada, ya que ni Jesulín ni su hermano Humberto acudieron a ver a la matriarca del clan Janeiro aunque sí lo hicieron su hija Carmen y su hijo Víctor.

Una situación muy incómoda

Por su parte, Belén Esteban ha comentado la noticia en ‘Sálvame’ y no ha perdido la ocasión para mostrarse ciertamente anonadada, aunque minutos después exponía abiertamente que, lo cierto es que, a estas alturas, sorpresa más bien poca, ante el hecho de que nadie haya avisado a su hija Andrea de que su abuela entraba a quirófano.

Este distanciamiento tan sonado entre los Janeiro y Andrea quedó de manifiesto también en el reciente entierro de Humberto, su abuelo, desenlace ocurrido el pasado verano al que la joven decidió no acudir para sorpresa de muchos. El padre de Jesús murió a los 76 años de edad por una complicación derivada de su diabetes y Andrea eligió por sí misma y sin que nadie la condicionara, no estar presente en el acto siendo muy criticada por la prensa.

La expectación era muy grande, pero hay que entender que no se le puede pedir a una joven de 21 que acuda al entierro de alguien que, por abuelo de sangre que sea, nunca ha ejercido como la función como tal con la niña. Otra historia con la familia paterna que nuevamente viene de muy lejos y su padre es el principal culpable de dicho distanciamiento.

Por último y no menos importante, 2021 empezaba para Belén con una desagradable carta de María José Campanario hacia la madre de Andrea, a lo que evidentemente y sin pelos en la lengua, Belén no se calló: «Estoy harta de tus amenazas, pero ¿sabes una cosa? Estoy curada. Espero que te cures de la maldad que tienes. Te deseo que seas la mitad de lo feliz que soy yo con mi familia. Y a la niña ni la toques. Ni la nombres. Tú no. No tienes ni puta idea ni la conoces. Ni tú ni su padre».

Multitud de situaciones incómodas y desplantes que nos llevan a pensar que probablemente no nos tiene que sorprender que nadie la haya llamado ahora que han operado a su abuela, ya que, a juzgar por los hechos, Andrea parece no formar parte de esa familia, aunque lleve el apellido Janeiro.